jueves, 27 de agosto de 2009

Mujeres y altas finanzas: hormonas, no sexismo.


El que la élite a la que los bancos y empresas que invierten en bolsa confían la toma de las decisiones más arriesgadas está dominada por los varones es un hecho incuestionable. ¿Significa esto que se discrimina a las mujeres simplemente por ser mujeres? Podría ser. Pero una investigación que acaba de publicarse en los Proceedings of the Nacional Academy of Sciences por el equipo de Paola Sapienza de la Universidad Northwestern (EE.UU.) da una alternativa: no es el sexo de una persona, per se, la base de la discriminación sino su nivel de testosterona. Aparte de ser una hormona sexual, la testosterona también rige el gusto por el riesgo. Si se tiene en cuenta el nivel de testosterona, al menos en Estados Unidos, el aparente sexismo desaparece.

El grupo de Sapienza trabajó con aspirantes a trabajar en bancos e intermediaros financieros (estudiantes de MBA de la Universidad de Chicago). Midieron la cantidad de testosterona en la saliva de los sujetos. También estimaron la exposición a la testosterona antes de nacer de los voluntarios. Esto se hace midiendo la relación entre las longitudes de los dedos índice y anular (un dedo anular largo indica alta exposición a la testosterona) y, y esto puede sorprender a algunos, midiendo la precisión con la que se puede determinar las emociones humanas mirando solamente a los ojos de la gente, que también correlaciona con la exposición prenatal a la testosterona.

A los estudiantes se les pidió que tomaran 15 decisiones con un determinado nivel de riesgo cada una. En cada caso había un 50% de probabilidad de ganar 200 dólares o un aumento gradual del resultado asegurado desde 50 dólares hasta 120. Parte del dinero se pagó realmente al final del experimento, para hacer las consecuencias reales. El punto en el cual un participante decidía pasar de la apuesta al resultado asegurado se tomó como una buena aproximación de su apetito de riesgo.

Tal y como los investigadores sospechaban, las mujeres y varones con los mismos niveles de testosterona tenían un apetito de riesgo similar. En otras palabras, las mujeres que tenían más testosterona eran más amantes del riesgo que las mujeres con menos, mientras que los datos para varones en la parte baja del espectro mostraban una relación similar. Curiosamente, la relación entre testosterona y toma de riesgos no era tan clara para varones con niveles de la hormona entre moderado y alto, aunque estudios anteriores habían mostrado que esta relación también podía ser significativa.

En todos los casos la correlación era mayor cuando se usaba la medición de la testosterona en la saliva, sugiriendo que es el aquí y ahora, más que los efectos de la testosterona en el pasado, en el desarrollo del cerebro, los que son responsables de la diferencia.

Para comprobar estos resultados en el mundo real, los investigadores siguieron el progreso de las carreras profesionales de los participantes después de terminar sus estudios. Como se esperaba, los varones escogían más que las mujeres trabajos en instituciones financieras ligados al riesgo. De nuevo, aparecía la correlación con los niveles de testosterona en la saliva. Los investigadores también comprobaron dos veces el nivel de riesgo de las carteras de inversión personales después de graduarse, en junio del 2008 (antes del crash bursátil) y en enero de 2009 (después del crash). Los resultados, que aparecerán en un próximo artículo, indican una fuerte correlación entre el riesgo financiero asumido y los niveles de la hormona.

¿Veremos a las empresas financieras, y no financieras, haciendo tests de testosterona en saliva a sus trabajadores?

Referencia:

Sapienza, P., Zingales, L., & Maestripieri, D. (2009). Gender differences in financial risk aversion and career choices are affected by testosterone Proceedings of the National Academy of Sciences DOI: 10.1073/pnas.0907352106

2 comentarios:

Ana di Zacco dijo...

Esto del nivel de la testosterona correlaciona con el refrán "Quien no se arriesga (quien tiene un nivel bajo de esa hormona) no cruza el charco" o bien "El mundo es de los valientes"?
Sabía que la dopamina tb estaba relacionada con la tendencia al riesgo pero muy interesante, gracias!

César dijo...

Muchas gracias, Ana.

Me temo que discrepo. El artículo sólo establece una correlación entre niveles de testosterona en saliva y asunción de riesgos.

En otro orden de cosas, los humanos tenemos tendencia a recordar lo que nos conviene o, dicho de otra manera, a justificar nuestras decisiones. En este sentido "Quien no se arriesga no cruza la mar" se usa ad hoc si somos arriesgados; si, por el contrario, no va con nuestro temperamento el riesgo siempre está el socorrido "Más vale pájaro en mano que ciento volando".

Un cordial saludo.