viernes, 28 de agosto de 2009

Decenas de nuevos genes de resistencia a los antibióticos descubiertos en la flora intestinal.


Los millones de microbios que pueblan el intestino humano poseen gran cantidad de genes que confieren resistencia a los antibióticos que podrían pasar a microbios patógenos, según un estudio liderado por Morten Sommer de la Universidad de Harvard (EE.UU.). El equipo de investigadores informa en Science de que ha descubierto 90 genes bacterianos, hasta ahora desconocidos, capaces de conferir resistencia a los antibióticos, escondidos en los microbios recolectados en dos adultos sanos.

La realidad es que se sabe muy poco de cómo funcionan los antibióticos y tampoco se tiene demasiado conocimiento de un mundo tan extenso y complejo como el microbiano, no digamos ya la ecología microbiana. Esta falta de conocimiento viene acompañada por el hecho de que los humanos han expuesto sus cuerpos a una marea potencialmente peligrosa de antibióticos durante décadas, bien ingiriendo directamente fármacos o indirectamente a través de los productos agrícolas y de limpieza. Esta exposición ha seleccionado probablemente en nuestro microbioma los genes que confieren resistencia a los antibióticos ahora descubiertos. ¿Qué ocurre cuando este microbioma interacciona con microbios capaces de producir enfermedades?

Sommer y sus colaboradores tomaron muestras fecales y de saliva de dos adultos sanos que no habían sido tratados con antibióticos durante al menos un año. A partir de ellas consiguieron aislar 500 (quinientas) cepas bacterianas distintas. A continuación clonaron genes de esas cepas, los insertaron en E. coli y expusieron a estas E. coli a 13 antibióticos distintos para determinar qué genes conferían resistencia.

Además de encontrar decenas de nuevos genes que conferían resistencia, Sommer et al. comprobaron que casi la mitad de los genes de resistencia identificados por ellos eran idénticos a los genes de resistencia antibiótica encontrados en microbios clínicamente patógenos, como las cepas patógenas de E. coli y Salmonella enterica.

Cabe la posibilidad que haya habido una transferencia genética horizontal, común entre bacterias, entre las bacterias beneficiosas del intestino humano y las que causan enfermedades, aunque los resultados obtenidos no lo prueban de forma concluyente. Lo que sí nos dicen es que ha habido una historia evolutiva muy cercana entre las cepas del microbioma humano y los patógenos.

Han aparecido en los últimos tiempos muchas cepas de bacterias patógenas que son resistentes a multitud de fármacos. A pesar de ello muchos antibióticos siguen teniendo efecto, atención, si se administran adecuadamente. El problema es a futuro y es un sorteo en el que cada vez tenemos más probabilidad de que nos toque: la inmensa diversidad de genes de resistencia en el microbioma humano contribuirá probablemente a que aparezcan cada vez mayor cantidad de patógenos resistentes a los antibióticos.

Referencia:

Sommer, M., Dantas, G., & Church, G. (2009). Functional Characterization of the Antibiotic Resistance Reservoir in the Human Microflora Science, 325 (5944), 1128-1131 DOI: 10.1126/science.1176950

2 comentarios:

Arturo Goicoechea dijo...

Hoy he tenido la satisfacción de conocer este blog. Me parece de una gran calidad, así que prometo mi visita diaria.

El tema de la resistencia a los antibióticos es un exponente más de las frivolidad y arrogancia con la que perturbamos los complejos equilibrios de los ecosistemas.

Me temo que aún no hemos aprendido a guardar el debido respeto a la utilización de fármacos y no parece que modifiquemos la conducta de cara al futuro sino todo lo contrario.

Saludos y enhorabuena

César dijo...

Muchas gracias D. Arturo por su amabilidad. Para esta su casa es un honor y un privilegio contar con su visita cuando guste.

Toca en su comentario una cuestión fundamental: el respeto al fármaco. Mucha gente lo ha perdido y ni siquiera se para a pensar en qué esta haciendo cuando lo usa y qué implicaciones perniciosas para su salud tiene el mejor de ellos.

Como aquélla, que pesaba 45 kilos y que cada vez que soplaba el viento se tomaba un paracetamol-600 y después te miraba con ojos raros cuando intentabas explicarle porqué tenía las transaminasas altas si ella no bebía. Lo de "excretar" por el hígado le sonaba a chufla.

Ah! y perdón por responder tan tarde. Me he despistado completamente.