viernes, 14 de agosto de 2009

Kepler reivindicado.


Mucho se ha hablado en lo que va de año del 400 aniversario de Galileo apuntando su telescopio a la luna y dibujando lo que vio (aunque eso ya lo hubiese hecho antes Thomas Harriot, usando un telescopio holandés). Escuchando y leyendo lo que se ha escrito sobre el tema puede tenerse la impresión de que antes de Galileo no existiese la astronomía moderna. Y, sin embargo, este año también es el 400 aniversario de la publicación de Astronomia nova, del astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler. En este tratado se recogía un relato de su descubrimiento de cómo los planetas se movían alrededor del Sol, corrigiendo la famosa pero incorrecta descripción de Copérnico, que Galileo apoyó, así como el establecimiento de las leyes del movimiento planetario sobre las que Newton basaría su trabajo.

Hace cuatro siglos la “ciencia” que se enseñaba era la de Aristóteles, que afirmaba que la Tierra era el centro del Universo, y que estaba rodeada por las esferas de la Luna, el Sol, los planetas y, más allá, las estrellas. Copérnico, viendo las inconsistencias de esta teoría, había colocado el Sol en el centro, con la Tierra y los otros planetas girando en círculos alrededor.

Unas seis décadas después cunado Kepler abordó el problema del movimiento de Marte, propuso un número de modelos geométricos, comprobando los resultados obtenidos con los registrados por su jefe, Tycho Brahe, un astrónomo danés [en la imagen vemos a Kepler en su estudio, con un ejemplar de Astronomia Nova sobre la mesa; en la pared, el retrato de Tycho Brahe]. Kepler encontró repetidamente que sus modelos no concordaban con los datos de Brahe. En el mejor espíritu científico moderno, alteró su teoría para que se ajustase a los datos, siempre con el Sol en el centro, estudiando las primeras “órbitas” (él fue el inventor del término) con "forma de huevo" para finalmente llegar a elipses con el Sol en uno de sus focos. Kepler pudo demostrar que una órbita elíptica es suficiente para explicar no sólo el movimiento de Marte, sino también del resto de los planetas. Basándose en estas órbitas elipsoidales Kepler concibió las leyes del movimiento planetario sobre las que Newton construiría su teoría de la gravitación, dando ésta explicación y fundamento a aquéllas.

Dentro de la reunión que la Unión Astronómica Internacional ha celebrado en Río de Janeiro, ha habido una sesión especial dedicada al 400 aniversario de Astronomia Nova. Dentro de ella una conferencia muy interesante el 11 de agosto por parte de A.E.L. Davis, del Imperial College de Londres (Reino Unido) titulada “Las leyes de Kepler: algunos mitos disipados”. Parece ser, según Davis, que fue la rotación del Sol, tal y como Galileo (y Harriot) había observado al comprobar el movimiento de las manchas solares, la causa que Kepler consideró para el movimiento planetario que sus leyes describían (lo que sabemos hoy que es completamente incorrecto).

En 1609 la astronomía y la astrología estaban íntimamente relacionadas; por otra parte, las matemáticas y la filosofía natural eran consideradas dos ramas del saber separadas, aunque eso estaba comenzando a cambiar. Kepler, buscó mecanismos físicos para explicar su resultado matemático. Él quería saber cómo era posible que los planetas orbitasen el Sol. Cuando se enteró de que el Sol rotaba, especuló con la idea de que los rayos del Sol debían “barrer” los planetas alrededor de él, mientras que una especie de magnetismo justificaría el camino elíptico que seguían (recordamos que estas ideas precedían a la teoría de la gravitación de Newton en 80 años).

Newton escribió “Si he visto más lejos, es porque he estado subido a hombros de gigantes”. Kepler fue uno de ellos.