lunes, 29 de noviembre de 2010

Por qué la gente inteligente cree/dice/hace cosas irracionales.


¿Cómo puede alguien tan inteligente hacer algo tan tonto? Todos nos hemos hecho esta pregunta en alguna ocasión al ver a algún amigo o pariente, por lo demás perfectamente inteligente, hacer alguna estupidez.

La gente compra caro y vende barato. Creen en el horóscopo. Asumen que “eso”, sea lo que sea, nunca les puede ocurrir a ellos. Lo apuestan todo al negro por que ahora “toca” negro. Piensan que un número concreto de la lotería es trascendente, porque lo relacionan con algo importante o conocido para ellos y que, por esto mismo, es más probable que toque. Se toman una ración extra de tarta pero piden sacarina para el café. Hablan por teléfono o encienden un cigarrillo mientras conducen. Después de perder un buen montón de dinero, siguen metiendo más en lo mismo porque ya llevan mucho “invertido”. Asumen que una burbuja financiera o inmobiliaria no estallará nunca. Vuelve a votar al mismo incompetente que está llevando al país a la ruina. Etcétera.

La razón por la que la gente inteligente hace algunas veces cosas estúpidas es que inteligencia y racionalidad son cosas diferentes. La incapacidad para hacer cosas racionales a pesar de ser inteligente la llamaremos disracionalidad.

Desde que Charles Spearman propusiera allá por el año 1904 la existencia de un “factor general de inteligencia”, g, como base de la función cognitiva, la definición y medición de la inteligencia no ha podido ser algo más controvertido. Por ejemplo, hay quien argumenta que la inteligencia está constituida de muchas capacidades cognitivas diferentes. Hay otros que quieren ampliar la definición de inteligencia para incluir las inteligencias “emocional” y “social”.

Podemos considerar, para lo que nos interesa ahora, la inteligencia medida por los tests de cociente intelectual como un constructo útil. No nos es necesario siquiera entrar a discutirlo ni a matizarlo. La idea importante es que la inteligencia por sí misma no garantiza un comportamiento racional. En otras palabras puedes ser inteligente sin ser racional. Y puedes ser un pensador racional sin ser especialmente inteligente.

Empecemos por dejar estas ideas claras experimentalmente. Intenta resolver este problema antes de seguir leyendo: “Antonio está mirando a Beatriz, pero Beatriz está mirando a Carlos. Antonio está casado, pero Carlos no. ¿Está una persona casada mirando a una persona soltera?”. Las respuestas posibles son: “sí”, “no” y “no puede ser determinado”.

¿Ya tienes tu respuesta? Pues sigue leyendo.

Más del 80 por ciento de las personas contestan incorrectamente. Si llegaste a la conclusión de que la respuesta no puede determinarse, eres una de ellas. La respuesta correcta es, “sí”, una persona casada está mirando a una soltera.

La mayoría de nosotros creemos que necesitamos saber si Beatriz está casada para poder responder a la pregunta. Pero considera todas las posibilidades. Si Beatriz está soltera, entonces una persona casada (Antonio) está mirando a una soltera (Beatriz). Si Beatriz está casada, entonces una persona casada (Beatriz) está mirando a una soltera (Carlos). En cualquier caso la respuesta es “sí”.

La mayoría de la gente tiene inteligencia suficiente para llegar a esta conclusión, basta añadir algo como “piensa lógicamente” o “considera todas las posibilidades” para que lo hagan. Pero si no se indica nada, como ahora, no recurrirán a todas sus capacidades mentales para resolverlo (más sobre esto más abajo).

Esta es una de las mayores fuentes de disracionalidad. Todos somos avaros cognitivos que intentamos evitar pensar demasiado. Esto tiene sentido desde un punto evolutivo. Pensar requiere tiempo, es intensivo en recursos y, algunas veces, contraproducente. Si el problema a resolver es evitar al ataque de un depredador no te puedes permitir perder una fracción de segundo en decidir si saltas al río o trepas a un árbol. Por eso hemos desarrollado una serie de reglas empíricas (heurística) y prejuicios para limitar la cantidad de capacidad mental que empleamos en un problema dado. Estas técnicas proveen respuestas aproximadas y ya preparadas que son correctas muchas veces, pero no siempre.

Por ejemplo, en un experimento, un investigador ofreció a los sujetos un dólar si, a ciegas, sacaban una gominola roja de un recipiente que contenía una mayoría de gominolas blancas. Los voluntarios podían escoger entre dos recipientes: uno con nueve gominolas blancas y una roja y el otro con 92 blancas y ocho rojas. Entre el treinta y el cuarenta por ciento de los sujetos que realizaron el ensayo escogió el recipiente mayor, a pesar de que la mayoría comprendía que una probabilidad del ocho por ciento de ganar era peor que una del diez por ciento. El atractivo visual de ver más gominolas rojas se sobrepuso a su comprensión de la probabilidad.

¿Tú que harías en una situación similar? Hagamos un experimento. Considera el siguiente problema: “Se detecta el brote de una enfermedad que puede matar a 600 personas si no se hace nada. Hay dos tratamientos posibles. El Opción-A salvará a 200 personas. El Opción-B te da un tercio de probabilidades de que se puedan salvar las 600, y dos tercios de que no se salve ninguna. ¿Qué tratamiento eliges?”

Bien, ¿has elegido ya? Continuamos.

La mayoría de las personas que hacen este ejercicio elige la opción A. Es mejor garantizar que 200 personas se salven que arriesgarse a que todo el mundo muera. Pero si formulamos la pregunta de esta manera “La Opción-A significa que morirán 400 personas; la Opción-B te da un tercio de probabilidades de que no muera nadie y dos tercios de que mueran 600”, la mayoría elige la B, es decir, se arriesgan a matar a todos por una probabilidad menor de salvar a todos.

El problema, desde un punto de vista racional, es que las dos situaciones son idénticas. Lo único que varía es que la pregunta se formula de forma diferente para enfatizar que en la opción A morirán con seguridad 400 personas, en vez de que se salvarán 200. Esto se conoce como efecto perspectiva y su uso en publicidad está muy extendido (su descripción cuantitativa le valió un premio Nobel a Daniel Kahneman en 2002): la forma en que se presenta una pregunta afecta de forma dramática a la respuesta que se obtiene y puede llevar incluso a respuestas contradictorias.

Otro efecto es el de obstinación. En un experimento los investigadores hacían girar una ruleta trucada que sólo se paraba en el 10 o en el 65. Cuando la rueda se paraba los investigadores pedían al voluntario una estimación del porcentaje de países africanos en la Naciones Unidas. Los que veían el 65 daban un número mayor que aquellos que veían el 10. El número influía en sus respuestas (las anclaba, de ahí el nombre del efecto en inglés “anchoring”) a pesar de que pensaran que el número era completamente arbitrario y sin significado.

La lista de reglas empíricas y prejuicios cognitivos es muy extensa: buscamos pruebas que confirmen nuestras creencias y descartamos las que no las favorecen, evaluamos las situaciones desde nuestro punto de vista sin considerar la otra parte, nos influye más una anécdota llamativa que las estadísticas, creemos que sabemos más de lo que realmente sabemos, creemos que estamos por encima de la media, estamos convencidos que a nosotros no nos afectan los prejuicios como a los demás, etc., etc.

Finalmente existe otra fuente de disracionalidad, lo que llamaremos “huecos en el equipamiento mental”. Por equipamiento mental entendemos el conjunto de las reglas cognitivas, estrategias y sistemas de creencias aprendidos. Incluye nuestra comprensión de la probabilidad y la estadística así como nuestra disposición a considerar hipótesis alternativas cuando tratamos de resolver un problema. El equipamiento mental forma parte de lo que se suele llamar inteligencia cristalizada. Sin embargo, algunas personas muy educadas y muy inteligentes nunca adquieren un equipamiento mental adecuado. Otra posibilidad es que el equipamiento mental esté “contaminado”, por supersticiones por ejemplo, lo que lleva a decisiones irracionales.

La disracionalidad tiene importantes consecuencias para el día a día. Puede afectar a las decisiones financieras que tomes, a las políticas gubernamentales que apoyes., a los políticos que elijas y, en general, a tu capacidad para construir la vida que quieres. Por ejemplo, los ludópatas obtienen resultados más bajos que la media en varios tests de pensamiento racional. Toman decisiones más impulsivas, es menos probable que consideren las consecuencias futuras de sus acciones y es más probable que crean en números afortunados y desafortunados. También obtienen malos resultados en la comprensión de la probabilidad y la estadística. Así, es menos probable que entiendan que cuando se arroja una moneda al aire, cinco caras seguidas no significa que en la siguiente tirada el que salga cruz sea más probable. Su disracionalidad no les hace sólo malos jugadores, sino jugadores con problemas: personas que continúan jugando a pesar de hacerse daño a ellos mismos y a su familia.

Cuando se comparan los resultados que obtiene una misma persona en los tests de cociente intelectual habituales con los que miden el nivel de racionalidad se encuentra que no tienen por qué estar correlacionados entre sí. En algunas tareas existe una disociación casi completa entre pensamiento racional e inteligencia. Así, por ejemplo, tú puedes pensar más racionalmente que alguien mucho más inteligente que tú. De la misma forma, una persona con disracionalidad es casi tan probable que tenga una inteligencia por encima de la media como que la tenga por debajo.

Para comprender el origen de las diferencias en la racionalidad de las personas pensamos que la teoría de Keith Stanovich, de la Universidad de Toronto (Canadá), y padre del término disracionalidad (dysrationalia), es muy útil y simple. Stanovich sugiere que pensemos en la mente como constituida por tres partes. La primera es la “mente autónoma” que es la que usa la mayor parte de los atajos (prejuicios) cognitivos problemáticos. Stanovich la llama “procesamiento del tipo 1”. Funciona rápida y automáticamente y sin control consciente.

La segunda parte es la “mente algorítmica”. Es la que se embarca en el “procesamiento de tipo 2”, el pensamiento lento, trabajoso y lógico que miden los tests de inteligencia.

La tercera parte es la “mente reflexiva”. Decide cuándo basta con la mente autónoma y cuándo echar mano de la maquinaria pesada de la algorítmica. Es la mente reflexiva la que determinaría hasta qué punto eres racional. Tu mente algorítmica puede estar lista para entrar en combate, pero será de poca ayuda si nunca se la llama.

Cuándo y cómo la mente reflexiva entra en acción está relacionado con una serie de rasgos de personalidad, incluyendo si eres dogmático, flexible, de mente abierta, capaz de tolerar la ambigüedad o concienzudo.

La buena noticia es que el pensamiento racional puede ser aprendido. Una serie de estudios muestra que una buena manera de mejorar el pensamiento crítico y racional es pensar y analizar lo opuesto a tu primera conclusión. Una vez que esta práctica se convierte en hábito te ayuda, no sólo a considerar hipótesis alternativas, sino a evitar trampas como las que tienden los prejuicios cognitivos.

¿Quieres tener una indicación de cómo eres de racional? Aquí tienes un microtest.

Referencia:

Este texto se basa en una idea original de Kurt Kleiner

58 comentarios:

aberron dijo...

Has puesto ese número de lotería por algo? Ya he encargado tres décimos! :-P

Excelente artículo, César.

Cristian dijo...

Quizas no he pillado la ironia, pero son las 5 primeras cifras del número Pi.

davapa dijo...

Esto me aclara porque a veces hago lo que hago. Creo que soy disracionalidad por vagancia.

¡Genial entrada! Y ansioso de los resultados del microtest.

Jeremías Ortiz de Gamurva dijo...

Juego a la Lotería de Navidad, el número que coge mi empresa. Sé que es estúpido. Pero me sentiría mucho más estúpido si les tocara a todos mis compañeros y a mí no.

Anónimo dijo...

he enviado un email para lo de microtest¡¡ espero impaciente
por otra parte lo de pi fue lo primero q pensé al ver el décimo de loteria, creo q cristian no va mal encaminado¡¡¡

Anónimo dijo...

Magnífica entrada. Sólo te ha faltado haber profundizado un poco más en los prejuicios cognitivos para que esta entrada sea de enmarcar.

Yalku dijo...

Muy interesante,

Gracias por compartir.

Dani dijo...

Soberbio, César.

Precisamente estaba leyendo esta tarde en el libro "El ladrón de cerebros" de Pere Stupinya el capítulo donde habla de neuromarketing. Apasionante.

Gracias por esta entrada.

Saludos

Anónimo dijo...

añades un poco de teoria de juegos y te queda perfecto el post

aberron dijo...

Hombre, Cristian, el símbolo :-P quiere decir que he pillado la ironía...

Poldete dijo...

Excelente artículo. Que sencillas parecen las cossa cuando se explican bien.
Saludos.

Anónimo dijo...

Cagonnnnnnn la leche, antes del microtest tenías que haber dicho que la solución aún NO estaba disponible.

Tanto esforzarme y ahora no puedo comprobar lo muy racional que soy. Excelente artículo, pero no sé si te lo voy a perdonar.

jddios dijo...

Excelente artículo!

Me encantan estas entradas que, pregunta a pregunta, me muestran mis prejuicios y sesgos cognitivos.

link01 dijo...

Y que pasa con las inteligencias múltiples? que pasa con las personas que tienen una alta inteligencia lógica/matemática?

Debiste de dar una definición de inteligencia y desarrollar el artículo a partir de ella, ahora estoy confundido... :S

DiláLará dijo...

Creo que pedir un ración extra de tarta y tomar sacarina en el café no es necesariamente un acto irracional.
Una porción no muy grande de tarta contendrá unos 50 gr de hidratos de carbono. Dos sobrecitos de azucar contienen unos 15 gr de hidratos de carbono.
Tomar dos sobres de azúcar con el café además de la tarta, supone un incremento de un 30% en la ingesta de hidratos de carbono respecto a tomar la tarta solo, lo cual es un incremento considerable.
No me parece una decisión irracional optar por comer sólo tarta, sobre todo teniendo en cuenta que para mucha gente la sacarina tiene el mismo sabor que el azúcar.
Ojo, solo he tenido en cuenta los hidratos de carbono, pero habría que considerar también las calorias aportadas por las grasas. (La tarta tienen muchas y el azúcar ninguna). Aún así, las calorías que aporta el azúcar del café no son despreciables respecto a las que aporta la tarta.

Óscar López dijo...

¿y si Beatriz fuese viuda? Realmente NO habéis contemplado todas las posibilidades ;)

MonEsVil dijo...

Óscar López se ha adelantado en el comentario que quería realizar ;): Beatriz puede ser viuda, o estar divorciada. En ambos casos no se puede decir que en cualquier caso haya alguien soltero mirando a alguien casado. De manera que «no puede determinarse» (lo que contesta el 80% de la gente) sigue siendo correcto.

Distinto es que el problema fuera planteado preguntando si una persona casada está mirando a otra que no lo está.

Deivid dijo...

Con lo cual, vemos que el 80% de los que contestaron "no puede determinarse" somos un poco más racionales de lo que creíamos después de leer el artículo. :)

Anónimo dijo...

El test es inútil sin las respuestas colgadas en la web.

Anónimo dijo...

Respecto al efecto perspectiva y su uso en publicidad siempre me ha hecho gracia el siguiente ejemplo:

Tenemos un producto con una capacidad de 500 ml y por una oferta del fabricante nos ofrecen 250 extras

-OPCION 1: ponen "33% gratis"

-OPCION 2: ponen "+50% gratis"

Y en ambos casos estan diciendo la verdad.

Alvaro dijo...

En lo que respecta a Beatriz, el enunciado es, al menos, incompleto.

La explicación parte de la base de que sólo existe dos posibles estados: soltero o casado. No es así. Se puede ser divorciado, separado o viudo... sin entrar en cuestiones más, digamos, modernas.

En definitiva, el enunciado debería aclarar que se parte de esa premisa de "sólo dos estados civiles", por lo demás, es irresoluble.

Un saludo.

El Pérez.

copepodo dijo...

Otro que se une a las felicitaciones. No sólo el tema es interesantísimo, sino que los distintos factores se entienden perfectamente. Tiene todo el sentido que inteligencia y racionalidad sean cosas diferentes. Si además tenemos hasta un pequeño test para ponernos a prueba, ¿Qué más se puede pedir? He pasado un rato estupendo.

Anónimo dijo...

El problema "Beatriz" está bien planteado, ya que estar viudo o divorciado no es una condición excluyente de la soltería, sino que es una característica más del sujeto soltero, como el color de sus ojos, el modelo de su coche, o si paga a tiempo la factura del gas.

Me ha gustado mucho el articulo.

MarioGas dijo...

Bueno, poniéndonos a exagerar, podríamos suponer que Beatriz esta muerta,que no forma parte de la raza humana, que es fruto de la imaginacion de Antonio u otros planteos que no vienen al caso.

Como sea Cesar, excelente articulo y me ha caido muy bien el ejercicio mental.

Como dijo un amigo "Donde se pincha salta PHI"

juanjofdez dijo...

Enhorabuena por el artículo, y gracias por compartirlo. Y dado que es mi primer comentario en tu blog aprovecho para enviar un cordial saludo.

rcc dijo...

Hola cesar.

El primer test es incorrecto.
Solamente es correcto si Beatriz tuviera dos estados: Soltera o Casada.
En la realidad puede tener mas estados: Soltera/Casada/Divorciada/Viuda por lo que no es cierta tu respuesta y la afirmación que haces no puede ser comprobada.

César dijo...

Respecto al matrimonio el derecho civil de los países de habla hispana reconoce tan sólo dos estados que, de momento llamaremos "casado" y "no casado". Dado que la poligamia no está tolerada, una persona casada no puede volver a casarse.

Ahora bien, las personas no casadas se pueden clasificar en función de por qué vía "llegaron" al estado de "no casada":

a) porque no se casó nunca
b) porque se casó y enviudó
c) porque se casó y se divorció

El ordenamiento civil reconoce una serie de derechos y, en su caso, deberes, a las personas en función de como llegaron al estado de "no casada" y, socialmente, en algunos lugares se las trata como diferentes. Pero no así respecto a su capacidad para contraer nuevo matrimonio. Es decir, en los tres casos se trata de personas "solitarias", esto es, solteras, con capacidad legal de contraer matrimonio.

Este extremo es el recogido por el DRAE, cuando define soltero sin discriminación sobre la vía sobre la que se ha llegado a ese estado. Así:

(Del lat. solitarĭus).
1. adj. Que no está casado. U. t. c. s.
2. adj. p. us. Suelto o libre.

Dicho lo dicho, y demostrado que la soltería es una función de estado y no de camino, solo queda añadir que el caso de las personas que viven en pareja no altera la lógica del problema, lo que es evidente a poco que se reflexione.

Un cordial saludo y gracias a todos por comentar.

MonEsVil dijo...

Estimado César, también harías bien en mirar que la misma RAE considera incorrecta o insuficiente su propia definición de «soltero» y ha propuesto, para la vigésima segunda edición la siguiente:
1. adj. Que no se ha casado. U. t. c. s

Una precisión del todo innecesaria, pues es práctica común en castellano referirse por «soltero» a la persona que no está casada precisamente por no haberlo estado nunca, y no de cualquier otra manera.

María Tate dijo...

César, supongo que estarás un poco saturadillo por haber llegado a ser portada de Menéame, pero te he mandado esta mañana un mail solicitando las respuestas al microtest.

Por lo demás, excelente entrada, y el test me tuvo un rato entretenida (y me dejó con ganas de más). Gracias de antemano y un saludo.

César dijo...

@MonEsVil: Ja,ja,ja, no has caído, y mira que he jugado sucio.

Tenéis razón. Asumamos a efectos prácticos que soltera en este texto quiere decir "no casada" o "sin pareja".

Héctor dijo...

Realmente, no sé si el test funcionará. Quiero decir, al hacerlo uno ya está pensando que no se tratará de preguntas simples, por lo que automáticamente invoca a la parte reflexiva, para saber si "tiene truco", De esta manera acertar o no se vuelve a convertir en una cuestión de inteligencia (o de holgazanería si no sabes qué es lo que no cuadra).

Por cierto, sería un detalle colgar las respuestas, la del virus no la veo clara.

Anónimo dijo...

brillante artículo !

Albórbola dijo...

Ahora lo pillo: somos irracionales todos los que hemos hecho el test sin mirar si no llevaba a algún sitio o proporcionaba ¿no? Porque si no es eso, es bastante estúpido e irracional el asunto del test.

Angela dijo...

Discrepo de muchos de los comentarios hechos por los disrracionales de la web. A mí me hizo mucho juicio lo leído. Hasta logiquísimo. Claro, si alguien te lo explica así, por tandas, se entiende perfecto. Gracias César por el post!. Firma: la más inteligente y la más racional de la web, jejeje!!!

Orayo dijo...

¿Saldran las soluciones y comentarios al microtest de racionalidad? ¿Cuando?

salu2!

Anónimo dijo...

Interesantisimo el artículo, solo comentar la frase: "Vuelve a votar al mismo incompetente que está llevando al país a la ruina". Podemos caer al mismo tiempo en una falácia lógica, es decir: "la crisis se produjo durante el mandato de este gobierno por lo tanto el es el culpable", ¿No hay otras posibilidades?. Se podría razonar mas el argumento pero prefiero dejarlo abierto

César dijo...

Estimado anónimo:

La frase es genérica. Cualquier asociación con un espaciotiempo concreto es proyección tuya.

Gracias por comentar.

Anónimo dijo...

Este artículo es de KURT KLEINER.

César dijo...

@Anónimo

Gracias.

El texto me llegó por correo electrónico sin indicar autoría. Yo le he traducido y adaptado. Si tienes más información me encantará poder dar la referencia completa. He enlazado la página web de Kleiner.

¿Eres etel?

Anónimo dijo...

en el planteamineto de la premisa de que si todos los seres vivos necesitan agua y por ende si una planta necesita agua luego entonces es un ser vivo es una razon logica valida a todas luces, pues "ser vivo" no implica genero ni familia ni especie en general, es un conjunto universal de lo que se denomina ser viviente.
La premisa todos los "insectos" necesitan oxigeno; los "ratones necesitan oxigeno" luego entonces los "ratones son insectos" implican un genero definido, y segun el correcto pensamiento inductivo es falsa por que dos premisas pueden ser verdaderas no asi su resultado

Ruymán dijo...

Está bien el artículo, pero se enfoca únicamente desde el punto de vista del conocimiento matemático, lógica o estadístico, que es un aspecto necesario e importante en las sociedades modernas pero no es suficiente; hay científicos y matemáticos que son creyentes o nazis.


Luego en cuanto al MICROTEST, no estoy de acuerdo con algunas soluciones:
> La pregunta 6 está mal planteada, porque es posible que salgan 99 caras seguidas con una moneda bien hecha, aunque su probabilidad es muy baja.
> La respuesta de la pregunta 4 debe ser: es NECESARIO levantar la carta "A", pero NO ES SUFICIENTE para demostrar la regla hipotética, porque la regla real podría ser por ejemplo: solo si "A" o "U" entonces número par. Deben levantarse TODAS las cartas con una cara "vocal" para demostrar si es cierta la regla hipotética



En definitiva, si nos ponemos SUPER-ESTRICTOS con todo, al final, llegaremos a la misma conclusión que Wittgenstein: "la mejor respuesta es no decir nada" jejeje

un saludo

Martin Calderón dijo...

La nota es muy buena para iniciar la reflexión!
Hago mi aporte: Hay un problema en la definición de los tipos de procesamiento: Si el “procesamiento del tipo 1”. Funciona rápida y automáticamente y sin control consciente... entonces la “mente reflexiva” no es consciente y por lo tanto no se puede aprender en el sentido de la enseñanza formal.
Sería una construcción a partir del entorno social (algo de las "representaciones sociales” de Moscovici y algo de la teoría de aprendizaje de Vigotsky). Y aquí los medios de comunicación tienen mucho que ver en la “naturalización” de ciertas creencias como válidas.
Por otro lado muchas investigaciones sobre "capacidad crítica" terminan concluyendo que dicho término es en realidad un conjunto de Heurísticos (por ejemplo Burbules en su libro "La formación de lectores críticos"). El coeficiente Intelectual es una verdadera estupidez científica, pero muy funcional a los intereses del mercado por catalogar y valorar todo en forma cuantitativa, de esta manera se puede asignar un valor monetario a las personas en sus oficios y transformarlos en objetos de consumo. Por eso es que se la sigue implementando aunque hace años que la psicología y neurociencias han demostrado su falsedad. De hecho, en ciencia muchas decisiones no son tomadas por un “método científico” sino por criterios mucho más “mundanos”.
Bueno, no sé si alguien leerá esto, y si así lo hiciera: espero que le sirva!
A mí me ha servido el mero hecho de escribirlo y he aprendido algo en este ejercicio.
Creo que ese sería un buen consejo para adquirir inteligencia, o mejor dicho “sabiduría”.
Pero esa dicotomía la dejo para la próxima!
Jaja
Saludos.
Martín

César dijo...

Gracias por el comentario, Martín.

No te preocupes que yo leo todo lo que se publica en este blog.

Dices:
"Hago mi aporte: Hay un problema en la definición de los tipos de procesamiento: Si el “procesamiento del tipo 1”. Funciona rápida y automáticamente y sin control consciente... entonces la “mente reflexiva” no es consciente y por lo tanto no se puede aprender en el sentido de la enseñanza formal."

Non sequitur. Los tipos de procesamiento funcionan en paralelo, no en serie. Además se alimentan entre sí. ¿Sabes conducir (manejar)? Yo conduzco usando buena parte del tiempo el tipo 1, no elevo a nivel consciente mi manejo de embrague, acelerador, freno y cambio. Sin embargo aprendí a conducir usando el tipo 2. Igual que con las bicicletas o nadar.

Gracias por el comentario.

Adama dijo...

Gracias a Óscar López!!! :)

Aunque en realidad he fallado al dar por supuesto que la respuesta que daba el artículo era la buena cuando lo era la que yo había pensado. :P

Kojio dijo...

La prespuesta nose puede determinar, Beatriz, no tiene estado civil, puede ser una muerta, una viuda, o tener novio sin estar casada, en la pregunta falta informacion, y ese es el error de la irracionalidad, no dudar de los posibles datos inexistentes y obviar que si algo no es una cosa por necesidad es la contraria.

eL.Mati dijo...

Me gustó César, lo voy a tomar para poner en mi blog. Espero que no te moleste!

Saludos!

Anónimo dijo...

Muy bien del 1 al 5, muy tramposa la respuesta al 6 (o muy mal planteada la pregunta).

Luis dijo...

Cristian, creo que te ha fallado ligeramente la mente reflexiva :)

Gran artículo, me ha encantado.

churruflisquis dijo...

La lógica no es solo una , hay múltiples mecanismos lógicos . El problema del humano es que aplica lógicas equivocadas a determinados problemas a los que se enfrenta en la sociedad moderna . Habría que hablar de decisiones equivocadas y no irracionales , el error no nace de la irracionalidad sino de la aplicación equivocada del tipo de lógica . Determinados métodos de elección o solución de problemas son euristicos y simplificadores y son útiles en determinados campos . En la medida que la psicología social nos va desvelando esos errores lógicos o mecanismos simplificadores equivocados podemos ir corrigiendo nuestros fallos . Al respecto del problema de ser inteligente – o tonto - , hay diversos parámetros para medir la inteligencia , tests de inteligencia , cultura general , éxito profesional , éxito social , mediciones hechas en relación a un conjunto... Ninguno queremos considerarnos tontos , y cabe la pregunta : ¿ Si nuestras decisiones son equivocadas qué somos ? Eufemísticamente digamos que somos inteligentes que cometen errores . Hay que considerar a veces la equivocación como el camino hacia el éxito , aunque según sea la trascendencia de nuestros fallos – si nuestro ego y humildad nos lo permite – creo que seria conveniente considerarnos tontos que cometen errores y que aspiran a ser un poco menos tontos en sus elecciones futuras .

Juan del Sur dijo...

Respecto del microtest:
Confieso que la pregunta 4 la contesté mal por atolondrado y desatento, lo cual me causa mucho disgusto.
En cambio, para mi entendimiento, contesté bien las preguntas 3 y 6, en las cuales las respuestas que propone César están mal.
Veamos la 3. La pregunta es cuál es la probabilidad de que un individuo que dé positivo en un ensayo que tiene un 5% de error padece realmente el virus. Eso es independiente de que el mal lo padezca un 1/1.000 o un 1/10, etcétera, de la población considerada. Al individuo al cual se le haga el test se le diagnosticará erróneamente el virus en un 5% de los casos, y correctamente en un 95%. Casos favorables, 95, casos posibles 100, probabilidad, 0,95.
Pregunta 6: La pregunta habla de una “moneda”. Todos sabemos lo que el concepto “moneda”, en el sentido de objeto, representa. No se nos puede proponer el concepto “moneda” y luego hacer una prestidigitación y poner en su lugar otra cosa, por ejemplo, un tentetieso o tentempié. La “asunción de partida que NO se da en el problema” es que la moneda no es una moneda, sino otra cosa. Ahora bien, si fuera otra cosa, por ejemplo, un tentempié, que ya ha demostrado 99 veces seguidas lo que es capaz de hacer, no tiene una probabilidad menor del “1%” (en un terreno plano y liso, y considerando que no está sujeto a desgaste ni a rotura) de quedar de otra forma que no sea de pie, sino de 0 (cero), a secas. En otras palabras, tiene tanta probabilidad de caer de la forma para la cual está diseñado, como la ley física a la cual responde. Y la ley física no tiene ninguna falla, por lo tanto, esa probabilidad es 1, y la de violentar la ley física, 0 (cero).
Pero si volvemos a la “moneda” que se nos propuso, la cual cometió la extravagancia de caer 99 veces consecutivas en cara, la vez 100 puede caer en cara o en ceca: 0,5 de probabilidad para ambos casos.
Saludos,
Juan.

Agu dijo...

La explicación de la moneda trucada es trampa. No deberían llamarle entonces "moneda" sino otra cosa. Algo así como "Estamos lanzando un artilugio con dos caras que ha caído 99 veces del mismo lado..." etc.

En la pregunta 3 habría que especificar qué significa exactamente un 5% de falsos positivos. ¿5% respecto al total de la muestra o 5% respecto al total de personas sanas?

Imaginemos que en lugar de una enfermedad estamos detectando si alguien es rubio. Sabemos que hay un 50% de rubios y un 50% de morenos y el test da un 10% de falsos rubios, es decir, y aquí veo el problema: No es que de cada 100 resultados "rubio" haya 10 morenos, sino que de cada 100 morenos tratados, 10 han dado "rubio" en el test. Con lo cual debemos fijarnos en la muestra de morenos, no en el total.

Si hago ese test a 100 personas obtendré 55 rubios (de los cuales 5 son falsos). Es decir, que el 10% de falsos rubios hay que aplicarlo a 50 morenos solamente, no al total.

Con esto, si obtenemos que con un individuo el test dice "rubio" habrá 5 morenos entre 55 casos, o sea, 9´09% de error.

Anónimo dijo...

Óscar López tiene razón, ser viuda no es lo mismo que ser soltera. Sugiero que cambién el ejemplo por este que propongo:

Un número va antes que otro número, éste último, a su vez, va antes que un tercer número. Todos son números enteros diferentes a cero. El primer número es positivo, el tercero, negativo. ¿Está un número positivo delante de uno negativo?

Anónimo dijo...

Óscar López tiene razón, ser viuda no es lo mismo que ser soltera. Sugiero que cambién el ejemplo:

Un número va antes que otro número, éste último, a su vez, va antes que un tercer número. Todos son números enteros diferentes a cero. El primer número es positivo, el tercero, negativo. ¿Está un número positivo delante de uno negativo?

Juan del Sur dijo...

En el caso del brote de enfermedad mortal y las alternativas propuestas, es falso que "desde un punto de vista racional, las dos situaciones son idénticas". Una garantiza que doscientas se salvarán, la otra que podrían salvarse todas, pero, más probablemente, que morirán todas. ¿Son "idénticas", acaso? Una da seguridad, la otra nos arroja en un juego de azar: ni en su resultado ni en el método para llegar a él son iguales. Ni parecidas.

David dijo...

Enhorabuena.
Muy interesante y riguroso.

En el micro test de racionalidad, creo que hay un error de redacción en el punto 3, puesto que se considera "estar enfermo" como sinónimo de "estar contagiado" y no lo son.
Por ejemplo, se puede ser portador del VIH y no haber desarrollado ninguna enfermedad.
Un saludo!

David Hajjar dijo...

Estoy de acuerdo en que no se han contemplado todas las posibilidades. Yo también me estaba preguntando si Beatriz estaría casada, soltera, viuda, separada o pareja de hecho.

Javi dijo...

En realidad decir que no tiene sentido tomar el café con sacarina después de comer tarta es una irracionalidad. Sigues tomando menos azúcar que si tomases el café con azúcar, lo que hayas comido antes es irrelevante para la decisión de que poner en el café.

Marisol G dijo...

Muy bueno el artículo, esclarecedor y comprensible.
Comparto un vínculo con vosotros:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/23966692/
"Delusions and the role of beliefs in perceptual inference: a neurocognitive model."