domingo, 5 de agosto de 2007

Extinciones masivas: cómo la órbita solar puede influir en la evolución.

Cuando hablamos de extinción masiva de especies solemos pensar en la extinción de los dinosaurios. Sin embargo se conocen muchos procesos de extinción masiva de especies aunque 5 de ellos son especialmente importantes. Entre estos 5 está el que hizo desaparecer a los dinosaurios hace unos 65 millones de años al final del cretáceo (simbolizado como K) y, con ellos, el 50% de las especies que habitaban el planeta. Sin embargo otros sucesos anteriores fueron aún más destructivos. Así la extinción masiva al final del período pérmico, hace unos 251 millones de años, supuso la desaparición del 96% de las especies marinas y el 70% de las terrestres.

Las explicaciones de estos sucesos son variadas. De todos es conocida la hipótesis de que la extinción de los dinosaurios se produjo por el impacto de un meteorito. Pero, ¿existirá algún fenómeno que las explique todas?

En 2005 Rohde y Muller publicaron un trabajo en el que elaboraron los datos que aparecían en el “Compendio de géneros animales marinos fósiles” de Sepkoski. Calcularon y representaron gráficamente las fracciones de géneros que están presentes en un periodo de tiempo pero que no existen en el siguiente intervalo (ver gráfico, las cinco grandes están representadas por tipo de letra grande).




Dos conclusiones se extraen del trabajo de Rohde y Muller, las extinciones han ocurrido a lo largo de toda la existencia de la vida en la Tierra y, lo más llamativo, parece que hay una periodicidad, un ciclo: cada 62 millones de años. ¿Qué podría explicar un ciclo así? El período es mayor que nada terrestre o incluso relativo al Sistema Solar.

Melott y Medvedev han descubierto que este período se corresponde con los puntos más altos del sol en su órbita relativa al plano de la galaxia. En estos puntos es cuando el Sistema Solar esta más próximo a una fuente de rayos cósmicos creados por las interacciones del campo magnético de la Vía Láctea con la radiación generada por un grupo de galaxias próximas. Los investigadores han encontrado un nivel de coincidencia increíble.

Los efectos que podrían tener los rayos cósmicos sobre la biodiversidad son variados:
1) Efectos directos de la radiación (mayormente muones) sobre la superficie y en los mares hasta una profundidad de 1 km;
2) Cambio substancial del clima producido por el efecto semilla para las nubes producido por la ionización, aumentando el albedo de la Tierra;
3) Efectos de NOx atmosférico y las lluvias de ácido nítrico:
4) Incremento de la radiación UVB debido al efecto de la ionización sobre la capa de ozono.

El trabajo de Melott y Medvedev incluye predicciones observacionales que lo confirmarían o lo rechazarían.

Original de Melott y Medvedev: http://arxiv.org/abs/astro-ph/0602092
ScienceNow: http://sciencenow.sciencemag.org/cgi/content/full/2007/801/1