miércoles, 20 de mayo de 2009

Sociabilidad, comida y sexo: una base cerebral común.


Una persona sociable es aquella que, en principio, es más feliz tratando con la gente que con cosas o conceptos. ¿De qué depende el que una persona sea sociable? ¿Por qué otras son solitarias? ¿Porqué algunos enfermos mentales son asociales si no abiertamente sociópatas? Puede que un estudio realizado por el departamento de psiquiatría de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) en colaboración con la Universidad de Oulu (Finlandia) nos dé una pista.

Según este estudio, que se publica hoy en el European Journal of Neuroscience, los investigadores han descubierto que la sociabilidad parece depender de la estructura cerebral: cuanto mayor es la concentración de materia gris en ciertas partes del cerebro, más probable es que seas una persona sociable.

Los autores, liderados por Graham Murray y Moël Lebreton, examinaron la relación existente entre la personalidad y la estructura cerebral de 41 voluntarios masculinos. Éstos se sometieron a un escáner de Imagen por Resonancia Magnética (IRM). También completaron un cuestionario de personalidad diseñado para medir la sociabilidad, cuyas respuestas dieron una medida de la calidez emocional y la sociabilidad llamada dependencia de la recompensa social (DRS).

A continuación analizaron la relación entre la DRS y la distribución de la materia gris en diferentes regiones cerebrales. Los resultados ponen de manifiesto que existe una correlación positiva entre mayor concentración de materia gris en el córtex orbitofrontal [en la imagen en amarillo, justo detrás de los ojos] y el estriado ventral [ese arco gris azulado justo encima de la gran masa roja del centro] y mayor DRS. Ambas áreas cerebrales están asociadas con el procesado de la llamada recompensa hedónica: la que obtenemos de la comida o del sexo. Esto podría indicar que algo tan complejo como la interacción social humana tendría un origen evolutivo en estructuras básicas para la supervivencia biológica. También que patologías que afecten a las concentraciones de materia gris en estas áreas podrían derivar, al menos parcialmente, en rasgos de conducta asociales.

Pero atención, como hemos dicho en otras ocasiones, correlación no implica causalidad. Podría ocurrir justo lo contrario, que nuestra naturaleza sociable fuese la causa del incremento de materia gris en estas áreas. Se hace pues necesario un estudio longitudinal (a lo largo de la vida de varios sujetos) para comprobar qué es lo cierto.

Más información:


Lebreton, M., Barnes, A., Miettunen, J., Peltonen, L., Ridler, K., Veijola, J., Tanskanen, P., Suckling, J., Jarvelin, M., Jones, P., Isohanni, M., Bullmore, E., & Murray, G. (2009). The brain structural disposition to social interaction European Journal of Neuroscience DOI: 10.1111/j.1460-9568.2009.06782.x