martes, 5 de mayo de 2009

Narcolepsia: ¿autoinmune?


En un episodio de la famosa serie televisiva que lleva su nombre el Dr. Gregory House dice “si alguien dice autoinmune, lo despido”. Probablemente tendría que despedir a los autores de un estudio según el cual los millones de personas que sufren narcolepsia tendrían que culpar a su sistema inmunitario por ello. Según dicho estudio este desorden del sueño estaría ligado a dos genes del sistema inmunitario, sugiriendo que se trata de una enfermedad autoinmune. El descubrimiento podría llevar en su momento a mejores tratamientos para la narcolepsia.

La narcolepsia afecta a 1 de cada 2000 personas, haciéndola tan común como la esclerosis múltiple. Entraña un conjunto variopinto de síntomas, entre los que están una irresistible somnolencia durante el día, incontrolables ataques de sueño, cataplexia (una parte del cuerpo se queda insensible), pérdida súbita del tono muscular tras una emoción intensa (como una buena carcajada). Los que la sufren se apoyan en una mezcla de estimulantes y fármacos supresores del sueño para controlar los síntomas, pero no existe cura.

Emmanuel Mignot, un investigador del sueño de la Universidad de Stanford, y Joachim Hallmayer, un genetista de la misma universidad, han coordinado un equipo de investigadores en tres continentes para comprobar si una variante específica de antígeno leucocitario humano (HLA, por sus siglas en inglés), presente en los pacientes de narcolepsia, es la responsable de la misma mediante un ataque autoinmune.

Los investigadores analizaron ADN de cerca de 4000 participantes, todos los cuales compartían el HLA ligado a la narcolepsia pero de los que sólo la mitad padecían la enfermedad. Encontraron que los narcolépticos del estudio compartían una versión de otro gen que les dice a las células T (las células inmunitarias que destruyen a los intrusos) cómo reaccionar a los patógenos que las moléculas de HLA les traen. El resultado indica que las células T y el HLA, que juntos regulan buena parte de la respuesta inmunitaria, se unen de una forma única para destruir las células de hipocretina de los narcolépticos. La hipocretina es una hormona (un neuropéptido) que regula la vigilia y el consumo de energía (incidentalmente, Mignot fue uno de los codescubridores de esta función).

El estudio (“Narcolepsy is strongly associated with the T-cell receptor alpha locus”) que se publica esta semana en Nature Genetics no explica, sin embargo, porqué las células T convierten a las células de hipocretina en su objetivo específico, ni qué desencadena el ataque en primer lugar, el misterio común a todos los trastornos autoinmunes.