miércoles, 25 de junio de 2008

¡Ojito con la fructosa!


Sabíamos que existen grasas buenas (insaturadas en general como el aceite de oliva) y malas (saturadas, la grasa de las carnes). Ahora crece la sospecha de que tampoco todos los azúcares son iguales. Los adultos con sobrepeso que consumen grandes cantidades de fructosa experimentan cambios alarmantes en la grasa corporal y en la sensibilidad a la insulina que no tienen lugar si lo que se consume es glucosa.

La fructosa se encuentra en la fruta fresca, el zumo de frutas y en las confituras. Pero la mayor parte se cuela en nuestras dietas como el sirope o jarabe de maíz, también conocido como HFCS por sus siglas en inglés (high fructose corn syrup), presente en los refrescos, este jarabe después se descompone en un 55% de fructosa y un 45% de glucosa en el cuerpo, o bien se introduce vía la sacarosa (el azúcar de toda la vida) que también se descompone en fructosa y glucosa.

El miedo a que la fructosa y el HFCS estén alimentando la epidemia de obesidad y disparando la resistencia a la insulina y la diabetes ha estado circulando durante años, pero había habido pocas investigaciones directas en humanos.

Peter Havel de la Universidad de California en Davis convenció a 33 adultos obesos o con sobrepeso de que se sometieran a una dieta de un 30% de grasa, 55% carbohidratos complejos y 15% proteínas durante dos semanas. Durante diez semanas más, cambiaron a una dieta en la que el 25% de la energía venía en forma bien de fructosa, bien de glucosa.

En aquellos que recibieron fructosa hubo un incremento de la cantidad de grasa intra-abdominal, que envuelve los órganos internos, causa la barriga cervecera y se la ha relacionado con un incremento del riesgo de diabetes y de enfermedades cardiovasculares. Esto no ocurrió con el grupo que consumió glucosa, aunque ambos grupos ganaron en promedio 1,5 Kg de peso.

Por si fuera poco, aquellos que consumieron fructosa también habían elevado sus niveles de triglicéridos grasos, que se depositan como grasa intra-abdominal, y colesterol. La sensibilidad a la insulina también bajó un 20%. Aparentemente la glucosa no tenía efecto sobre estas variables. Los resultados de Havel se presentaron en una reunión de la Endocrine Society en San Francisco (EE.UU.) la pasada semana.

Debido a que el ensayo de Havel se centró en la fructosa pura, no en el HFCS o la sacarosa, aún no está claro si estas sustancias son las responsables de la obesidad y la diabetes. Pero, en cualquier caso, parece que es mejor ir limitando el consumo de azúcar.

Fuente: www.newscientist.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde hoy el café sin azúcar!!! :)

Anónimo dijo...

Los agaves producen el doble de fructosa que el maíz, pero no requiere de insulina para asimilarla, Es más bien dietética y hasta los diabéticos pueden consumirla, bajo supervision médica. También ayuda a absorber mejor e calcio y a restablecer el equilibrio de flora intestinal (prebiótico). Salud! Arturo Velez
proyectoagaves2@gmail.com