martes, 1 de septiembre de 2009

Cómo el comer poco alarga la vida reproductiva.


En general se tiene bastante asumido que las hembras nacen con todo el suministro de óvulos para su vida y que, una vez que los han perdido por la causa que sea, ya no hay forma de recuperarlos. Nuevos hallazgos realizados por Marc van Gilst y Giana Angelo del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson y publicados en Science sugieren que para los gusanos nemátodos, al menos, esto no es cierto.


El principal descubrimiento es que, durante la privación de alimentos, los gusanos Caenorhabditis elegans adultos, sexualmente maduros, dejan de ovular y la línea germinal, que incluye óvulos maduros y células en el camino de serlo, muere dejando tras de sí solamente unas cuantas células madre. Sin embargo, cuando se vuelve a suministrar alimento, las células madre conservadas son capaces de producir toda una cosecha de células sexuales, incluyendo jóvenes y fértiles óvulos.


Esta puesta a cero del reloj reproductivo tiene lugar en ejemplares que son 15 (quince) veces más viejos que los gusanos que se han alimentado normalmente.


El mecanismo tras la conservación y extensión de la fertilidad más allá del período reproductivo normal de los gusanos se cree que está asociado a la proteína receptora ubicada en el núcleo celular llamada NHR-49, que favorece una importante respuesta metabólica a la privación de alimentos. Esta es una de las proteínas que se cree que interactúa con la restricción calórica para prolongar la vida (véase Cómo el comer poco hace que vivas más).


Para el estudio, los investigadores dejaron de alimentar a dos tipos de nemátodos: unos genéticamente normales y otros modificados genéticamente que no expresaban una NHR-49 funcional. Los gusanos tuvieron un seguimiento diario para observar los cambios en su sistema reproductivo (el C. elegans es transparente; la observación se hace con un microscopio óptico; ibid.), incluyendo la ovulación, la muerte de células y la supervivencia de las células madre de la línea germinal. Tras distintos períodos de privación de alimentos, se volvieron a suministrar éstos mientras se continuaba con las observaciones para evaluar la recuperación de su sistema reproductivo [en la imagen, en verde, proliferación de la línea germinal en C. elegans]. La fertilidad se determinó contando el número de descendientes tras aparearse. Los resultados fueron muy claros. En los gusanos que no tenían NHR-49 funcional la recuperación de la fertilidad y la capacidad reproductiva era extremadamente pobre.


La NHR-49 de los gusanos es análoga a varias proteínas de los humanos, todas las cuales pertenecen a una familia de proteínas llamada receptores nucleares, como los receptores de estrógeno, por ejemplo. Aún en el caso de que este mecanismo se conserve en los humanos, aún no se sabe qué grado de restricción calórica sería necesario para que tenga un efecto en la producción de óvulos en las mujeres. Si este proceso existe en los humanos, evolucionaría probablemente para ayudar a nuestros antepasados a preservar la fertilidad durante las hambrunas.


Las pruebas aún son claramente insuficientes para afirmar que exista un mecanismo similar en los humanos: no se debe incurrir en conductas de riesgo como reducir la ingesta de alimentos o, directamente, ayunar, como medio para recuperar la fertilidad perdida. Sólo un médico puede diagnosticar la causa de la infertilidad y recomendar las medidas adecuadas.


Referencia:


Angelo, G., & Van Gilst, M. (2009). Starvation Protects Germline Stem Cells and Extends Reproductive Longevity in C. elegans Science DOI: 10.1126/science.1178343