sábado, 19 de septiembre de 2009

El agua no es necesaria para explicar el color rojo de Marte.


Experimentos recientes muestran que la arena normal (cuarzo), cuando se la combina con un componente del basalto negro (similar al principal componente del suelo marciano), adquiere un tono rojizo conforme se desintegra en polvo, haya o no agua u oxígeno presentes. Estos resultados, presentados por investigadores del Laboratorio de Simulación de Marte de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) liderados por Jonathan Merrison en el Congreso Europeo de Ciencias Planetarias que se está celebrando en Potsdam (Alemania), indican que el polvo rojizo que cubre la superficie de Marte podría haberse formado sin necesidad del agua de las hipótesis al uso.

Si nos basamos en las observaciones orbitales y en la colección de meteoritos marcianos, la superficie de Marte parece estar compuesta principalmente de basalto, una roca volcánica extrusiva de color gris oscuro o negro. Mucha de la superficie marciana esta cubierta con una gruesa capa de óxido de hierro III (Fe2O3, férrico para los clásicos), cuya forma mineral es la hematita.

La presencia de hematita en Marte fue observada cuando su firma espectral fue captada por los espectrómetros de la Mars Global Surveyor y la 2001 Mars Odyssey. El mineral se pudo ver que era abundante en varios lugares de la superficie marciana, uno de ellos Terra Meridiani, cerca del ecuador. Dado que la hematita terrestre es un mineral que se forma típicamente en ambientes acuosos, o por alteraciones debidas al agua, se eligió una región de Terra Meridiani, Meridiani Planum como lugar para el descenso del vehículo robótico Opportunity. El Opportunity confirmó la existencia de hematita, en parte en forma de esférulas. Este hallazgo alentó la hipótesis de que una vez había existido agua líquida en Marte.

Sin embargo, Jonathan Merrison y su equipo, que estudian los fenómenos meteorológicos y su interacción con la superficie marciana, observaron que podían conseguir un finísimo polvo rojo a partir de arena (cuarzo) y magnetita, un mineral de hierro, ferroso-férrico (Fe3O4), presente en el basalto y negro como éste.

Para simular los movimientos de la arena en la superficie de Marte y sus efectos sobre la magnetita, agitaron cuarzo puro (SiO2, principal componente de la arena, muy duro y químicamente bastante inerte) durante siete meses (o lo que es lo mismo 10 millones de ciclos) en unos frascos sellados herméticamente junto con distintas cantidades de magnetita. Al final del experimento, aproximadamente el 10% del contenido se había convertido en polvo, más rojo cuanto mayor el contenido en magnetita inicial.

Un análisis exhaustivo confirmó que el polvo rojo era hematita. Es decir la magnetita se había convertido en hematita sólo por medios mecánicos sin que el agua interviniese en ninguna fase del proceso. Para descartar que el oxígeno del aire pudiese estar contribuyendo al resultado, los experimentos se repitieron con atmósfera de CO2, simulando las condiciones de la atmósfera marciana, con los mismos resultados.

El mecanismo exacto por el que tiene lugar la transformación aún no se ha establecido, pero ahí están los datos. Éstos no descartan la presencia de agua, sólo dicen que no sería necesaria y que puede que hayan sido los vientos y su arrastre de arena, erosionando la magnetita del basalto de la superficie durante miles de años, los que hayan dado a Marte su color.