viernes, 25 de septiembre de 2009

La falta de sueño puede favorecer la aparición de Alzheimer.


Un nuevo estudio ha encontrado una conexión entra la falta de sueño y los niveles de beta amiloide, la molécula que juega un papel fundamental en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. El estudio, liderado por David Holtzman de la Universidad Washington en San Luis (EE.UU.), aparece publicado en Science.

Tanto en humanos como en ratones, los niveles del péptido beta amiloide [en la imagen] aumentan durante las horas de vigilia y disminuyen durante el sueño, según han podido comprobar los investigadores. También han podido constatar que los ratones a los que se privaba de sueño tenían una tendencia mayor a desarrollar placas (depósitos) de beta amiloide, iguales a las que se encuentran en los cerebros de pacientes con Alzheimer. Aunque no está probado de forma concluyente, estos hallazgos sugieren que los trastornos del sueño podrían ser un factor de riesgo para el Alzheimer. Desde un punto de vista más positivo, también apuntan a nuevas formas de tratamiento.

Existen bastantes indicios que sugieren que beta amiloide natural se va acumulando en el cerebro durante muchos años en la gente que termina desarrollando la enfermedad de Alzheimer, comenzando mucho antes de que la persona empiece a mostrar síntomas de pérdida de memoria. Sin embargo, se sabe muy poco de qué factores podrían influir en los niveles de este péptido en el cerebro.

Para conocer más sobre estos factores el equipo de Holtzman llevó a cabo una serie de experimentos con ratones a los que insertaron un pequeño tubo en el cerebro para recoger muestras del fluido que circula por el espacio intercelular. En las muestras tomadas en el hipocampo, una zona del cerebro que es crítica para la memoria y que es una de las primeras en verse afectadas por el Alzheimer, los investigadores encontraron que los niveles de beta amiloide alcanzaban un máximo cuando los animales estaban despiertos y caían cuando estaban dormidos. La misma pauta se encontró en 10 voluntarios humanos que accedieron a que se tomaran muestras de su líquido cerebroespinal.

Los investigadores también comprobaron los efectos de la privación crónica de sueño en ratones que están genéticamente predispuestos a desarrollar placas de beta amiloide. Para mantener a los ratones despiertos, los colocaban en pequeñas plataformas rodeadas de agua, sin espacio para tumbarse a dormir. Los ratones que permanecieron despiertos durante 20 horas al día durante 3 semanas desarrollaron más placas de beta amiloide que los que habían descansado bien.

Por otra parte un fármaco que bloquea los receptores de las hipocretinas A y B, unas hormonas que ayudan a permanecer despierto y que se producen en el hipotálamo, reducía la formación de placas en la misma cepa de ratones.

Estos hallazgos sugieren que las personas que sufren de privación de sueño crónica podrían tener niveles más altos de beta amiloide, lo que las haría más susceptibles de padecer la enfermedad de Alzheimer.

Hemos de recalcar que estos interesantes resultados son muy preliminares y dan sólo otro rayito de esperanza. Pero es muy importante comprender que aún no se pueden sacar conclusiones para los humanos. No se automedique. En caso de duda, consulte con su médico.

Referencia:

Kang, J., Lim, M., Bateman, R., Lee, J., Smyth, L., Cirrito, J., Fujiki, N., Nishino, S., & Holtzman, D. (2009). Amyloid- Dynamics Are Regulated by Orexin and the Sleep-Wake Cycle Science DOI: 10.1126/science.1180962