martes, 15 de septiembre de 2009

Pruebas de metacognición consciente en animales no humanos.


En una revisión publicada en Trends in Cognitive Sciences, J. David Smith, de la Universidad del Estado de Nueva York en Buffalo, afirma que cada vez hay más pruebas de que algunas especies animales presentan metacognición consciente, es decir, pueden, al igual que los humanos, monitorizar, regular y reflexionar sobre sus estados mentales. Entre estas especies estarían los delfines y los macacos [en la imagen].

Smith repasa los experimentos llevados a cabo con delfines, palomas, ratas, monos y primates usando modelos de percepción, memoria u ocultación de comida, para llegar a afirmar que cada vez existen más pruebas de la existencia de formas de pensamiento paralelas a la consciencia y a la autoconciencia cognitiva humanas, si bien no se ha confirmado aún la existencia de un paralelo experiencial completo.

La metacognición, también llamada teoría de la mente, es una capacidad humana compleja ligada a varios aspectos psicológicos. Por una parte a la estructura jerárquica de la mente, dado que los procesos de control ejecutivo metacognitivos supervisan la cognición de menor nivel. La metacognición también está unida a la consciencia de sí mismo, la incertidumbre y la duda, por ejemplo, son estados personales y subjetivos. Y, por último, a la consciencia declarativa, ya que los humanos son conscientes de sus estados de conocimiento y pueden “declararlos” a los demás.

En los aspectos biológicos existe una continuidad entre las distintas especies, incluida la humana. Si se considera a la psicología como una rama de la biología, como lo hace la psicología evolutiva, se entiende que sea un objetivo fundamental de la psicología comparada establecer firmemente si los animales no humanos comparten la capacidad metacognitiva humana. Si esto es así, esta capacidad podría estar apoyada en su consciencia y la consciencia de sí mismos. En esta búsqueda de continuidades o discontinuidades, la metacognición se une al estudio del uso de herramientas o del lenguaje.

En su revisión del estado de la cuestión, Smith se detiene en algunos estudios sobresalientes, como el del delfín Natua. Cuando no estaba seguro, el delfín dudaba claramente y titubeaba entre las opciones ofrecidas (recordemos que la incertidumbre es un estado personal y subjetivo); cuando, por el contrario, estaba seguro nadaba hacia la respuesta elegida a toda velocidad.

En abierto contraste con el comportamiento de los delfines, las palomas de varios estudios no han expresado ninguna capacidad para la metacognición. Asimismo los monos capuchinos, en varios estudios, tampoco expresan muchos atisbos de metacognición.

Este último resultado invita a una reflexión y suscita muchas preguntas importantes sobre la emergencia filogenética de la mente reflexiva en el orden primates.

Referencia:

Smith, J. (2009). The study of animal metacognition Trends in Cognitive Sciences, 13 (9), 389-396 DOI: 10.1016/j.tics.2009.06.009