viernes, 11 de septiembre de 2009

El movimiento de los ojos revela qué recuerdas.


El hipocampo podría procesar recuerdos relacionales sin que seamos conscientes de ello, es la conclusión de la investigación llevada a cabo por Deborah Hannula y Charan Ranganath, de la Universidad de California en Davis (EE.UU.), y cuyos resultados publican en Neuron. Las técnicas empleadas en el desarrollo de la investigación podrían tener aplicación a la hora de ayudar a hacer explícitos los recuerdos de personas que tienen dificultad en expresarlos, como niños pequeños o enfermos mentales.

Intenta esto en casa: haz que un amigo quite algo de una habitación que conozcas bien, digamos, por ejemplo, el servilletero que sueles tener al lado del tostador en tu cocina; intenta entonces adivinar de un vistazo que es lo que ha quitado. Incluso si no sabes la respuesta, tus ojos se fijarán inconscientemente en el tramo de la encimera cercano al tostador donde el servilletero suele estar. Recordar donde va cada cosa en tu cocina es lo que se llama memoria relacional, y lo que ahora presentan los investigadores son pruebas de que tu mirada ignorante podría ser una señal de que tu cerebro recuerda aunque tu no seas consciente de ello.

Lo que podríamos llamar los recuerdos tradicionales se suelen englobar dentro de la memoria declarativa. Un ejemplo de memoria declarativa muy simple es tu respuesta a la pregunta ¿de qué color/es ibas vestido ayer? Es conocido que una región del cerebro llamada hipocampo es la responsable de estos recuerdos. Pero no está tan claro si es esta misma estructura la responsable de los recuerdos relacionales inconscientes. Estudios recientes indican que sí lo es: Cuando personas con daños en el hipocampo pasaron un test parecido al robo del servilletero, sus ojos no se fijaban en la zona donde faltaba el objeto.

Para precisar aún más el papel del hipocampo en los recuerdos relacionales inconscientes, Hannula y Ranganath usaron imágenes por resonancia magnética funcional, que mide los cambios en la actividad del cerebro. Pidieron a varios voluntarios que mirasen 216 parejas de fotos que mostraban la cara de una persona y un paisaje (un jardín, el Gran Cañón, el desierto, etc.). Más tarde, tenían que decidir cual de tres caras iba con un determinado paisaje. Mientras los sujetos tomaban su decisión, los investigadores monitorizaban qué estaban mirando.

Los científicos encontraron que cuando los ojos de los sujetos se enfocaban en el emparejamiento correcto, el hipocampo y las áreas memorísticas asociadas del lóbulo temporal medial, del que forma parte el hipocampo, se iluminaban. Incluso si los sujetos terminaban señalando una cara incorrecta, el hipocampo estaba más activo cuando miraba la correcta. Hannula y Ranganath concluyen que el hipocampo puede que esté recuperando la relación entre la cara y el paisaje incluso si la persona no parece recordarla.

Los investigadores también encontraron que áreas del córtex prefrontal (CPF), que participa en la toma de decisiones, se iluminan más cuando los sujetos tomaban las decisiones correctas que cuando eran incorrectas. Dado que el nivel de actividad del CPF reflejaba la actividad del hipocampo durante los emparejamientos correctos, los científicos creen que la interacción entre las dos regiones podría ser necesaria para hacernos conscientes de los emparejamientos que el hipocampo ha recuperado. Esto es, tu hipocampo sabe que ha desaparecido el servilletero pero si no se lo dice al PFC no nos enteramos. En otras palabras, recordar tendría dos etapas: primero recuperas el recuerdo y después eres consciente de lo que has recuperado.

[En la imagen tres de las caras presentadas a los sujetos del estudio y el paisaje (jardín) con el que tenían que relacionar una de ellas; el tamaño de los cículos verdes indican el tiempo que el sujeto emplea en mirar cada punto, la línea blanca es la trayectoria de su mirada]

Referencia:

Hannula, D., & Ranganath, C. (2009). The Eyes Have It: Hippocampal Activity Predicts Expression of Memory in Eye Movements Neuron, 63 (5), 592-599 DOI: 10.1016/j.neuron.2009.08.025