martes, 8 de octubre de 2013

Galileo vs. Iglesia Católica redux (y VII): Balanzas


Antes de afrontar las conclusiones de nuestra exploración de la interacción entre Galileo y la Iglesia Católica [IC] quizás sea conveniente repasar algunas ideas que hemos ido encontrando en capítulos anteriores de esta serie y que serán relevantes para lo que sigue.

En primer lugar, el tiempo. En Antecedentes vimos cómo la IC en el siglo XVII tenía una dilatada historia de tolerancia (tolerancia no significa aceptación) con los nuevos descubrimientos científicos, los de Galileo llegaron en un momento en el que la IC era menos tolerante de lo que podría haber sido en otras circunstancias debido a la reacción a la Reforma Protestante.

Posteriormente, comentamos en Perspectivas que en la época en la que se produjeron, los descubrimientos de Galileo no podían zanjar la cuestión entre geocentrismo y heliocentrismo. Para ilustrarlo, en Observaciones y Venus, mostramos cómo las observaciones de Galileo, si bien suponían un reto a Aristóteles y Ptolomeo, seguían siendo compatibles con un sistema como el de Tycho, además de uno heliocéntrico.

A continuación vimos la importancia que tenían las consideraciones instrumentalistas y realistas a la hora de enseñar el sistema de Copérnico en Reconvención.

Finalmente en Visiones, pudimos ver que Belarmino y Galileo coincidían en la consideración de una serie de pruebas como verdaderas, entre ellas las propias observaciones de Galileo y las Escrituras.

El conflicto queda reducido a una cuestión de peso, de la importancia que se le atribuye a cada una de las pruebas. Galileo piensa que las Escrituras son indudablemente correctas en lo que se refiere a las cuestiones que tienen que ver con la salvación. Pero, en otras cuestiones, aquellas que no conciernen a la salvación, no sería necesario tomarlas como indiscutibles. Y ya que, desde la perspectiva de Galileo, el que la Tierra o el Sol ocupen el centro del universo no es una cuestión relevante para la salvación, ésta es una de esas cuestiones en las que las observaciones con el telescopio pesan más que lo que digan las escrituras.

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