martes, 21 de julio de 2009

El ADN de un individuo podría ser diferente en las células de la sangre y en las de tejido.


El material genético podría variar entre las células sanguíneas y las de otros tejidos de un mismo individuo según se informa en un comunicado en Human Mutation. El resultado cuestionaría la validez de los hallazgos obtenidos mediante estudios de asociación de genoma completo.

El ADN complementario (ADNc) es una copia de una cadena de ADN. Por ejemplo, si el ADN original tiene una secuencia de bases ATT, la secuencia complementaria será TAA. El ADNc puede unirse a los sitios complementarios de una cadena de ADN.

El ADNc es importante naturalmente en la creación de nuevas copias de ADN, y se ha convertido en una importante herramienta experimental. En la replicación del ADN, se separan las dos cadenas que forman la doble hélice. Una molécula llamada ADN polimerasa recorre la longitud de cada cadena, haciendo una copia complementaria de cada cadena. Las dos nuevas cadenas son complementarias la una de la otra, y pueden unirse entre sí en un proceso llamado anillamiento. Las cadenas antiguas también se anillan. El resultado son dos copias completas de ADN.

Buscando genes que pudiesen ser el origen de una enfermedad, mortal en muchos casos si hay rotura, llamada aneurisma aórtico abdominal (AAA), investigadores de la Universidad McGill (Canadá) liderados por Morris Schweitzer encontraron que el ADN complementario del tejido aórtico abdominal enfermo no coincidía con el ADN genómico de los leucocitos de la sangre del mismo paciente.

Los estudios de asociación de genoma completo son una forma relativamente nueva de identificar los genes implicados en una enfermedad humana. Este método busca pequeñas variaciones, llamadas polimorfismos de un solo nucleótido (SNP, por sus siglas en inglés; se suele pronunciar “esnip”; en la imagen), que se encuentran más frecuentemente en las personas que padecen una determinada enfermedad que en las que no la tienen. Cada estudio puede analizar cientos o miles de SNPs a la vez. Los investigadores usan los datos de este tipo de estudio para señalar genes que pueden contribuir al riesgo de que una persona desarrolle una determinada enfermedad.

Los investigadores de McGill descubrieron tres SNPs en el gen BAK1 en muestras de tejido enfermo de 31 pacientes de AAA que no estaban presentes en las muestras de sangre correspondientes. También hicieron pruebas en 5 personas sanas y encontraron la misma discrepancia.

Muchos estudios de asociación de genoma completo, especialmente los estudios de enfermedades sistémicas como la diabetes o la ateroesclerosis, dependen exclusivamente de ADN recogido de muestras de sangre para identificar los genes asociados a la enfermedad. Si los resultados del equipo de Schweitzer se confirman ello significaría que un estudio que mire sólo la sangre no sería completo, lo que explicaría los relativamente bajos niveles de asociación obtenidos por los estudios de genoma completo.

Basándose en sus resultados los investigadores se atreven a formular una hipótesis según la cual podrían preexistir múltiples variantes de los genes en formas “minoritarias” en tejidos no enfermos específicos que podrían seleccionarse en función de las condiciones intra o extracelulares.

La discrepancia encontrada, sin embargo, es aún compatible con un efecto de la “edición” que hace el ARN, por lo que es necesaria mucha más investigación. De momento, lo primero es comparar ADN genómico en sangre y tejidos de una muestra mucho más amplia de individuos. El equipo de Schweitzer ya está en ello.

Referencia:

Gottlieb, B., Chalifour, L., Mitmaker, B., Sheiner, N., Obrand, D., Abraham, C., Meilleur, M., Sugahara, T., Bkaily, G., & Schweitzer, M. (2009). BAK1 gene variation and abdominal aortic aneurysms Human Mutation, 30 (7), 1043-1047 DOI: 10.1002/humu.21046