lunes, 4 de octubre de 2010

Rotíferos: la prolongación de la vida como carácter adquirido heredable.


La única forma segura de prolongar la vida de un animal es, paradójicamente, hacer que pase hambre. La restricción calórica, que es como ha dado en llamarse, funciona tanto en gusanos como en mamíferos (humanos incluidos, hasta donde se puede saber sin realizar experimentos controlados). El grupo de Shugo Watabe, de la Universidad de Tokio, ha publicado los resultados de una investigación en Functional Ecology sobre cómo la restricción calórica prolonga la vida en los rotíferos, unos minúsculos animales acuáticos. Lo que no tendría mayor relevancia si no fuera porque los descendientes de los rotíferos en cuestión también vivían más de lo normal. Y eso, el que se herede una característica adquirida, sí que es llamativo.

Los rotíferos tienen como particularidad que se reproducen a menudo por partenogénesis (algunas especies, de hecho, se reproducen sólo de esta manera). Una población partenogénica es, por definición, solamente femenina y el resultado, descontando alguna posible mutación, es que las hijas de una rotífera son todas genéticamente idénticas a ella. Esto hace a los rotíferos sujetos adecuados para el estudio de la posibilidad de que las características adquiridas durante la vida de un individuo puedan ser pasadas a generaciones siguientes.

En primer lugar los investigadores comprobaron que, efectivamente, la restricción calórica prolongaba la vida de los rotíferos de la especie Brachionus plicatilis, conocida porque se emplea en acuicultura como alimento de las larvas de peces. Sin ella los animales vivían un promedio de 8,8 días; con ella 13,5. El resultado sorprendente lo obtuvieron cuando hicieron ensayos con la descendencia. Las hijas de los rotíferos que se habían alimentado tanto como habían querido vivieron 9,5 días si se les trataba igual (una diferencia no significativa con respecto a sus madres) y 14,4 si eran sometidos a restricción calórica. Aquellos nacidos de madres que habían sufrido la restricción calórica vivieron 12,7 y 16,8 días respectivamente. Cabe concluir que algo se está pasando de madre a hija que tiene efectos en la siguiente generación.

Ese algo parece que está relacionado con una enzima llamada catalasa. Esta enzima cataliza la descomposición del peróxido de hidrógeno en oxígeno y agua. El peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) es una sustancia muy reactiva que crea el tipo de daño celular que asociamos con el envejecimiento, lo que conocemos como estrés oxidativo. Los científicos encontraron que los descendientes de madres con restricción calórica tenían más catalasa que los de las madres alimentadas sin restricción. También encontraron mayores niveles de la enzima en los óvulos de las madres con restricción calórica, por lo que podría ser simplemente que los descendientes tan sólo recibiesen una “donación”, más que una “herencia”. La otra posibilidad es que se trate realmente de una herencia, esto es, que los genes implicados se hayan visto afectados por epigénesis, un proceso por el cual el ambiente afecta a la expresión de los genes. Las modificaciones epigenéticas se retienen a menudo cuando las células se dividen y pueden, algunas veces, pasarse a la descendencia.

Si fuesen los cambios epigenéticos heredados lo que estuviesen haciendo que las hijas rotíferas produjesen más catalasa, se plantearía la cuestión de si ocurre una cosa similar en otras especies y, de ser así, si podría inducirse artificialmente, sin todo lo que supone una vida pasando hambre. Es algo que merecería la pena investigarse.

Referencia:

Kaneko, G., Yoshinaga, T., Yanagawa, Y., Ozaki, Y., Tsukamoto, K., & Watabe, S. (2010). Calorie restriction-induced maternal longevity is transmitted to their daughters in a rotifer Functional Ecology DOI: 10.1111/j.1365-2435.2010.01773.x

3 comentarios:

copepodo dijo...

En lo que se refiere a este asombroso fenómeno en rotíferos estoy de acuerdo en su enorme interés, pero me parece que esta vez te ha quedado una entrada un pelín amarilla (lo digo por el final).

Y un detallito más: no me parece correcto definir la herencia de caracteres adquiridos como "lamarckismo" sin más. El lamarckismo (teoría evolutiva de Lamarck) es un cuerpo teórico completo que no se reduce a la herencia de caracteres adquiridos (aunque sí que presenta un papel central en el mismo). Por otra parte no era exclusivo del lamarckismo y también Darwin habla de herencia de caracteres adquiridos (aunque es muy poco conocido). Por eso creo que no es muy correcto usar ambos términos como sinónimos.

Disculpa, es que me he despertado un poco quisquilloso. :-)

César dijo...

Se agradecen las quisquillas.

Lo he editado, a ver qué tal así.

Un cordial saludo.

copepodo dijo...

Bueno, ya sabes, tampoco me hagas mucho caso :-) pero creo que así queda impecable.