jueves, 23 de diciembre de 2010

Q2010: Una vida diferente



  1. Q2010: Un año memorable para la química
  2. Q2010: Moléculas extraterrestres
  3. Q2010: Una vida diferente
  4. Q2010: Juegos de luz
  5. Q2010: Nano creciente
  6. Q2010: Máquinas moleculares


El 2010 también fue testigo de cómo la química ayudaba a comprender mejor los fenómenos biológicos, con algunos logros realmente sobresalientes. Como estos:

[5] Gibson et al. hacían pública la creación de una bacteria “sintética” al transplantar un cromosoma sintetizado químicamente a una célula a la que se le había extraído el suyo. Esta bacteria, resultado de los trabajos realizados en los Institutos J. Craig Venter, puede crecer y reproducirse como las bacterias completamente naturales.

[6] Mientras tanto, Parnell et al. encontraron discrepancias en el ratio de los isótopos 34S y 32S en muestras de rocas escocesas. Estas rocas, procedentes del noroeste de las highlands de Escocia, sugieren que la vida compleja podría haber existido en la Tierra 400 millones de años antes de los que se pensaba.

[7] Stojanovic et al. crearon un autómata biológico a base de enzimas al que se le puede enseñar a jugar al toma y daca y no perder nunca. El autómata consistía en una disolución de 16 enzimas que podían reconocer y responder a los “movimientos” de un jugador humano, abriendo todo un mundo de posibilidades para la programación molecular.

[8] La metalómica ha dado un aldabonazo con el trabajo de Cvetkovic et al. Tras sus resultados los científicos tendrán que considerar seriamente pasar de la clásica purificación de proteínas a la identificación y purificación basada en metales. Los investigadores usaron el Pyrococcus furiosus para su trabajo y demostraron que de los 343 picos de metal en las fracciones cromatográficas, 158 no correspondían a ninguna metaloproteína de las previstas. La purificación de 8 de esas fracciones dio lugar a 4 nuevas metaloproteínas, lo que sugiere que los metaloproteomas son más grandes y diversos de lo que se pensaba en un principio.

Referencias:

[5]

Gibson, D., Glass, J., Lartigue, C., Noskov, V., Chuang, R., Algire, M., Benders, G., Montague, M., Ma, L., Moodie, M., Merryman, C., Vashee, S., Krishnakumar, R., Assad-Garcia, N., Andrews-Pfannkoch, C., Denisova, E., Young, L., Qi, Z., Segall-Shapiro, T., Calvey, C., Parmar, P., Hutchison, C., Smith, H., & Venter, J. (2010). Creation of a Bacterial Cell Controlled by a Chemically Synthesized Genome Science, 329 (5987), 52-56 DOI: 10.1126/science.1190719

[6]

Parnell, J., Boyce, A., Mark, D., Bowden, S., & Spinks, S. (2010). Early oxygenation of the terrestrial environment during the Mesoproterozoic Nature, 468 (7321), 290-293 DOI: 10.1038/nature09538

[7]

Pei, R., Matamoros, E., Liu, M., Stefanovic, D., & Stojanovic, M. (2010). Training a molecular automaton to play a game Nature Nanotechnology, 5 (11), 773-777 DOI: 10.1038/nnano.2010.194

[8]

Cvetkovic, A., Menon, A., Thorgersen, M., Scott, J., Poole II, F., Jenney Jr, F., Lancaster, W., Praissman, J., Shanmukh, S., Vaccaro, B., Trauger, S., Kalisiak, E., Apon, J., Siuzdak, G., Yannone, S., Tainer, J., & Adams, M. (2010). Microbial metalloproteomes are largely uncharacterized Nature, 466 (7307), 779-782 DOI: 10.1038/nature09265