El petróleo y el carbón se denominan combustibles fósiles
porque se parte de la hipótesis (de Lomonósov) de que su origen
está ligado a la vida. Si bien existe una hipótesis alternativa que
afirma que es posible la producción de petróleo/carbón por medios abióticos
(hipótesis de Mendeleiev), la primera es la comúnmente aceptada.
Pero ¿qué pasaría si hubiese petróleo/carbón en el medio
interestelar? ¿Diríamos que hay vida en el espacio? O, por el
contrario ¿qué la hipótesis abiótica del origen del petróleo y
el carbón es algo más que una hipótesis?
Durante décadas los astrónomos han conocido la existencia de una
serie de picos en el infrarrojo medio provenientes del espacio
interestelar, pero no han tenido muy claro de qué podía tratarse.
Muchos piensan que estas emisiones no son otra cosa que el resultado
de la excitación de hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH,
por sus siglas en inglés) por parte de radiación ultravioleta, el
mismo fenómeno por el que después de ponerte al sol (fuente de
radiación ultravioleta) tu piel desprende calor (radiación
infrarroja). Pero no todo el mundo está de acuerdo con esta
hipótesis y encuentra puntos débiles, o no tanto, en ella: estas
emisiones infrarrojas se han detectado también alrededor de
estrellas frías donde no existe la estimulación ultravioleta y, lo
que parece más importante, en el medio interestelar no se ha
identificado ningún PAH concreto.
Ahora Sun Kwok y Yong Zhang, ambos de la Universidad de Hong Kong
(China) y no precisamente unos desconocidos, han propuesto una nueva hipótesis sobre lo que esta emisión
significa. Usando datos del Observatorio Espacial Infrarrojo de la ESA
y del telescopio Espacial Spitzer de la NASA, los investigadores
analizaron los espectros del polvo emitido por novas. En vez de encontrar señales bien definidas, lo que sería
consistente con un compuesto puro, bien definido químicamente, esto
es, PAH, los investigadores encontraron características que
apuntarían más a compuestos alifáticos (lineales, no anillos, que
son los aromáticos). De hecho los investigadores apuntan a que lo
más lógico es pensar que el origen de la emisión sea materia
orgánica con una estructura mixta aromático-alifática, algo que
recuerda mucho al carbón o al petróleo. El resultado se publica en
Nature.
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| Estructura del carbón. |
Démonos cuenta de lo que implica esta idea: las estrellas no sólo estarían produciendo materia orgánica, también la estarían eyectando al medio interestelar. No es nueva, Kwok ya aventuró en su momento que las estrellas viejas son fábricas moleculares capaces de fabricar compuestos orgánicos. Cuando se le dice que, teóricamente, esto es una aberración, Kwok se limita a señalar los datos observacionales.
Si realmente el medio interestelar albergase moléculas orgánicas
tan complejas, el descubrimiento sería de una trascendencia enorme.
No sólo por lo que significa sobre el origen de los combustibles
“fósiles” sino también para el origen de la vida en la Tierra.
En los meteoritos se han encontrado compuestos de este tipo, que se
presumía se formaban en ellos. Los meteoritos son los restos de un
pasado remoto en el que la Tierra era bombardeada con mucha más
frecuencia por cometas y asteroides. Si estos compuestos orgánicos
complejos están relacionados con el espacio profundo, la hipótesis
de que la Tierra, al igual que recibió agua de los cometas para sus
océanos, también podría haber recibido las moléculas complejas
para la vida cobra fuerza.
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