martes, 28 de abril de 2009

El mundo perdido: ¿sobrevivieron los dinosaurios a la extinción del Cretáceo?


Nuevas pruebas sugieren que bolsas de dinosaurios sobrevivieron a la extinción masiva de hace 65 millones de años.

  “El mundo perdido”, el relato de Arthur Conan Doyle sobre una comunidad aislada de dinosaurios que sobrevivió a la catastrófica extinción de hace 65 millones de años, no tiene ahora menos atractivo que el que tenía cuando fue publicada en 1912. Varias versiones de Hollywood han tratado  de recrear un mundo perdido de dinosaurios (la más famosa la saga “Parque Jurásico”), pero hoy sabemos que la ficción parece estar un poco más cerca de la realidad. Nuevas pruebas científicas sugieren que los huesos de dinosaurios de la Arenisca de Ojo Álamo en la Cuenca de San Juan (EE.UU.) corresponden a una época posterior a la extinción, y que los dinosaurios podrían haber sobrevivido en un área remota de lo que es hoy Nuevo México y Colorado hasta medio millón de años. Estos resultados, basados en un detallado análisis químico de los huesos de dinosaurio y en pruebas de la edad de las rocas en las que se encontraron, se publican hoy en Palaentologia Electronica.

“La gran dificultad con esta hipótesis (que estos son los restos de los dinosaurios que sobrevivieron) es descartar la posibilidad de que los huesos sean de antes de la extinción” comenta Jim Fasset del U.S. Geological Survey, autor de la investigación. “Después de morir y depositarse en arenas o lodos, es posible que los huesos sean exhumados por ríos e incorporados a rocas más jóvenes”, explica. Esta no es la forma habitual en la que los depósitos fósiles de esta clase se forman, pero se ha demostrado que explica otros casos de presuntos huesos post-extinción. Fassett ha reunido un conjunto de pruebas que indican que estos fósiles de la Arenisca de Ojo Álamo no fueron desenterrados y redepositados y de que estos dinosaurios sí vivieron realmente después del acontecimiento de extinción del cretácico.

El primer paso ha de ser demostrar que las rocas que contienen los huesos son más jóvenes que el acontecimiento de extinción. Fassett ha analizado la polaridad magnética de las rocas y el polen que contienen, diferentes aproximaciones para averiguar la edad de las rocas que, concluye el autor, “indican independientemente que datan después de la extinción”. Fassett también encontró que “los huesos de dinosaurio de la Arenisca de Ojo Álamo poseen concentraciones de una clase de elementos metálicos llamados tierras raras claramente distintas a las de los huesos de las rocas del Cretáceo” y eso, argumenta, “hace muy improbable que los huesos post-extinción fueran exhumados de los sedimentos inferiores”. Esto se apoya en el hallazgo de 34 huesos de hadrosáurido juntos que “aunque no forman un esqueleto articulado, son sin duda de un solo animal” (si los huesos hubiesen sido exhumados por un río se habrían dispersado).

¿Prueba esto de forma concluyente que los dinosaurios sobrevivieron a las extinciones del Cretáceo? Según David Polly, uno de los editores de la revista en la que se publica la investigación, “esta es una conclusión controvertida, y muchos paleontólogos se mantendrán escépticos”, pero sabemos que algunos dinosaurios teropodos voladores (vulgo pájaros) y cocodrilos consiguieron sobrevivir, por lo que la posibilidad de bolsas de supervivientes de otros tipos de dinosaurios no es tan descabellada como pudiera parecer. Encontrar pruebas evidentes se hace difícil cuando la escena del crimen tiene 65 millones de años. Lo que es seguro es que no sobrevivieron durante mucho tiempo, por lo que el escenario planteado por “El mundo perdido” de hombres y dinosaurios existiendo al mismo tiempo todavía pertenece al reino de la fantasía.  


El artículo, "New Geochronologic and Stratigraphic Evidence Confirms the Paleocene Age of the Dinosaur-Bearing Ojo Alamo Sandstone and Animas Formation in The San Juan Basin, New Mexico and Colorado" by James Fassett, está disponible con fecha 29 de abril en  Palaeontologia Electronica, http://www.palaeo-electronica.org/