martes, 24 de septiembre de 2013

Galileo vs. Iglesia Católica redux: Reconvención

Christopher Clavius


Los descubrimientos de Galileo con el telescopio que hemos visto en las dos últimas entregas de esta serie (III y IV) fueron recibidos, como es lógico, como algo realmente asombroso y revolucionario y, en poco tiempo, convirtieron a Galileo en uno de los filósofos naturales (lo que hoy llamaríamos científicos) más conocidos de la época.

Galileo publicó sus descubrimientos entre 1610 y 1613 y, lo que es más interesante, en estas publicaciones adoptaba una interpretación, la heliocéntrica, como la correcta si bien, como hemos visto, ninguna de sus observaciones por sí misma o en conjunto permitía asegurar con certeza qué interpretación era la correcta. Es quizás importante recordar que en el momento en que Galileo publica sus hallazgos la hipótesis heliocéntrica de Copérnico hacía 70 años que se enseñaba en las universidades, eso sí, como artificio matemático para aligerar algo los farragosos cálculos asociados al sistema de Ptolomeo. Es decir, como veremos enseguida, la diferencia está pues en que, frente a este instrumentalismo, Galileo toma la hipótesis heliocéntrica con una actitud realista.

La Iglesia Católica (IC) no tenía problemas con la visión heliocéntrica del sistema copernicano, siempre y cuando su enseñanza y uso fuesen puramente instrumentalistas. Pero sí empezó a manifestar creciente malestar con la idea de que el Sol fuese realmente el centro del universo, y no la Tierra.

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