lunes, 26 de abril de 2010

Telómero largo, memoria corta.


Un grupo de investigadores de varias universidades suecas, encabezado por Michael Wikgren publica en Neurobiology of Aging que los telómeros largos pueden asociarse en adultos y ancianos no dementes con una memoria más débil.

Las partes finales de los cromosomas (en gris en la imagen), los telómeros (en blanco), son importantes a la hora de proteger los genes que hay dentro. Cada vez que una célula se divide, estos telómeros se hacen más cortos. Tras múltiples divisiones celulares, los telómeros se hacen tan cortos que la célula o bien sufre una muerte programada (apoptosis) o pasa a un estado envejecido parecido a una invernación. Por lo tanto, las longitudes de los telómeros nos dan información sobre cuántas veces se han dividido las células en el pasado.

El estudio sueco es parte de un proyecto muy ambicioso de investigación sobre cómo la memoria cambia con el envejecimiento, el proyecto Betula. Este estudio, en el que participaron personas de edades entre los 41 y los 81 años, se centra en el estudio de si los individuos con diferentes variantes de apolipoproteína E (APOE) tenían diferentes longitudes teloméricas en sus células sanguíneas y si las variaciones en la longitud del telómero estaban relacionadas con la capacidad memorística, evaluada mediante pruebas de memoria.

La apolipoproteína E es una proteína con 299 aminoácidos de largo y transporta lipoproteínas, vitaminas liposolubles y colesterol hacia el sistema linfático y luego a la sangre. Es sintetizada principalmente en el hígado, aunque se ha encontrado también en otros tejidos, como el cerebro, el riñón y el bazo. En el sistema nervioso, los tipos de células que no son neuronas, mayormente los astrocitos y la microglía, son los principales productores de APOE.

Investigaciones anteriores habían puesto de manifiesto una conexión entre la variante epsilon 4 de la APOE (APOE4) y las enfermedades cardiovasculares y la demencia. También se había encontrado que esta variante incrementa el riesgo de un tipo de degradación de la memoria que se produce en los individuos de más edad que no padecen demencia. Esta degradación se produce en la memoria episódica que, simplificando, es la que almacena las experiencias vividas por la persona.

Los resultados no podían ser más interesantes ni suscitar más preguntas: los individuos con APOE4 tienen los telómeros más largos que aquellos con otras variantes de APOE; también se encontró que la diferencia en longitud del telómero entre APOE 4 y otras variantes se incrementaba conforme los individuos comparados eran más jóvenes. En el grupo que tenía la variante APOE 4 los individuos con los telómeros más largos eran los que peores resultados obtenían en las pruebas de memoria episódica pero no en otras pruebas.

La proteína APOE, como decíamos más arriba, juega un papel central en el transporte y metabolización de las grasas sanguíneas, pero las diferentes variantes parecen tener distintos efectos sobre otros procesos del cuerpo. La variante 4 está relacionada con peores grasas sanguíneas, más inflamación y un exceso de estrés oxidativo comparada con las variantes 2 y 3. Se ha demostrado que tanto la inflamación como el estrés oxidativo llevan a telómeros más cortos, por lo que resulta sorprendente que los individuos con APOE4 tengan telómeros más largos que los que tienen otras variantes.

Los telómeros más largos apoyan la idea de que las células han sufrido un menor número de mitosis (divisiones celulares) y que esa diferencia en longitud surgió en algún momento anterior al límite inferior de edad del estudio. Esta actividad mitótica reducida a edad temprana podría ser una explicación de la peor memoria episódica de los sujetos con variante 4 comparada con los individuos con las otras variantes.

Referencia:

Wikgren, M., Karlsson, T., Nilbrink, T., Nordfjäll, K., Hultdin, J., Sleegers, K., Van Broeckhoven, C., Nyberg, L., Roos, G., & Nilsson, L. (2010). APOE ε4 is associated with longer telomeres, and longer telomeres among ε4 carriers predicts worse episodic memory Neurobiology of Aging DOI: 10.1016/j.neurobiolaging.2010.03.004