martes, 17 de septiembre de 2013

Galileo vs. Iglesia Católica redux (IV): Venus



Todos estamos familiarizados con el hecho de que la Luna tiene fases. Lo que quizás no es tan conocido que es que el planeta Venus, observado desde la superficie terrestre, también las tiene. Venus a simple vista siempre aparece próximo al Sol y es visible al atardecer y al amanecer como un punto de luz brillante cerca del horizonte. Hasta que Galileo informó de la existencia de fases en Venus tras observarlo con el telescopio, Venus aparecía como sólo un punto de luz errante, un planeta más. La existencia de fases en Venus, algo que todo el que dispusiese de un telescopio pudo comprobar por sí mismo, supuso el principal reto a la ptolemaica como una visión realista del universo. Pero el que supusiese un reto (casi insuperable) para Ptolomeo, no fue el golpe definitivo que muchos quieren ver al geocentrismo.

La comprensión del fenómeno, nada complicado por otra parte, es fundamental para poder considerar las discusiones entre Galileo e Iglesia Católica posteriores adecuadamente, por lo que dedicaremos esta anotación a intentar explicarlo. Introduciremos también muy brevemente un concepto que incomoda a muchos científicos y al que dedicaremos una anotación específica más adelante: la tesis de Duhem-Quine.

Venus, como puede apreciarse en la imagen, no sólo tiene fases, también varía de tamaño aparente dependiendo de la fase en la que se encuentre. Para apreciar la importancia de este dato fijémonos primero en algo mucho más conocido, las fases de la Luna, y luego iremos a Venus.

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