miércoles, 1 de mayo de 2013

Son lo que comen: la dieta de las abejas comerciales como causa última de su desaparición.



Estos días ha sido noticia en Europa la prohibición de tres pesticidas neonicotinoides por sus presuntos efectos perniciosos sobre la población de abejas melíferas. Todo ello alimentando la quimiofobia general. Y, sin embargo, existe la posibilidad de que lo que estemos es ante una caso manifiesto de falacia cum hoc ergo procter hoc, más conocida quizás en su forma “correlación no implica causalidad”. Pero fundamentemos esta afirmación.

Un equipo de entomólogos de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (EE.UU.), encabezados por Wenfu Mao, ha encontrado una posible conexión entre la práctica de alimentar a las abejas con productos sustitutivos de néctar, como los jarabes de alto contenido en fructosa (hasta del 92% se comercializa en España, por ejemplo), y la disminución de las colonias de abejas. Estos alimentos sustitutivos no contienen compuestos esenciales para la regulación de los procesos inmunes y desintoxicantes de la Apis mellifera, lo que las haría vulnerables a pesticidas que no tendrían por qué afectarles. Los resultados se publican en los Proceedings of the National Academy of Sciences.

Los sustitutivos del néctar comenzaron a usarse en los años 70 del siglo pasado. Desde entonces se han desarrollado y comenzado a usarse nuevos pesticidas, pero parece ser que la respuesta inmune de las abejas no ha podido adaptarse a estos cambios en su ambiente.

Los investigadores determinaron que compuestos que se encuentran en la miel, incluyendo el ácido p-cumárico, la pinocembrina y la pinobanksina 5-metil éter, inducen específicamente la acción de los genes de proteínas desintoxicantes. Estos compuestos no se encuentran en el néctar (que es a lo que sustituyen realmente los jarabes) sino en el polen y el propóleo.

En concreto encontraron que el ácido p-cumárico regula toda clase de genes desintoxicantes, así como determinados genes antimicrobianos (aunque algo de esto ya sabíamos). Esta regulación tiene importancia funcional, como los investigadores demostraron añadiendo p-cumárico a una dieta de sacarosa, lo que incrementaba el metabolismo de un ectoparasiticida organofosforado (Cumafós), también usado como acaricida en el interior de las colmenas, en un 60%.

Vemos así que el uso extensivo de los sustitutivos alimenticios por parte de los apicultores industriales, que retiran toda la miel impidiendo a las abejas alimentarse en invierno de sus reservas que contienen todos los micronutrientes necesarios, podrían estar privando a éstas de su mecanismo natural de defensa.

Si esto se confirmase (de hecho cualquier apicultor que leyese esto podría hacer un experimento fácilmente), aparte de ser una bonita ilustración de una falacia lógica, las soluciones no serían demasiado difíciles. Eso sí, serían económicas y de cadena de suministro.

Referencia:

Mao W., Schuler M.A. & Berenbaum M.R. Honey constituents up-regulate detoxification and immunity genes in the western honey bee Apis mellifera, Proceedings of the National Academy of Sciences, DOI:

1 comentario:

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