sábado, 18 de julio de 2009

¿Por qué son algunas personas más inteligentes que otras?


En un artículo aparecido en Current Directions of Psychological Science, Eduardo Mercado III de la Universidad del Estado de Nueva York en Buffalo, intenta dar una respuesta a esta pregunta. Describe cómo ciertos aspectos de la estructura y función cerebrales determinan la facilidad con la que se aprenden las cosas, y cómo esta capacidad de aprendizaje contribuye a las diferencias individuales en inteligencia.

El córtex cerebral humano, la parte externa del cerebro, tiene en promedio 2,4 mm de espesor y está compuesto por seis capas diferentes [ver imagen]; cada capa se caracteriza por la predominancia de un tipo de célula nerviosa y por el destino de los axones de estas células dentro del cerebro. Como comparación digamos que el córtex de los delfines tiene 5 capas y el de los reptiles 3.

Además de esta estratificación del córtex, digamos horizontalmente, existe una organización vertical, las llamadas columnas corticales. Las columnas corticales consisten en una serie de grupos neuronales iterativos (también llamados módulos) que se extiende radialmente (siguiendo un radio imaginario desde el centro del cerebro hasta la superficie cerebral) a través de las capas VI [L6 en la imagen] a la II [L2/3 en la imagen], siendo la capa I la externa. Las neuronas en una columna dada están interconectadas verticalmente y comparten la conectividad extrínseca, por lo que de hecho funcionan como unidades funcionales básicas al servicio de un grupo de operaciones corticales, estáticas y dinámicas, que incluye no sólo áreas sensoriales y motoras sino también áreas de asociación en las que se basan las funciones cognitivas superiores. Se calcula que puede haber 2 millones de columnas funcionales en los humanos.

La plasticidad cognitiva es la capacidad para aprender y mejorar las habilidades cognitivas tales como resolver problemas y recordar sucesos. Mercado argumenta que la base estructural de la plasticidad cognitiva es la columna cortical. El identificar cómo las columnas verticales nos ayudan a adquirir capacidades cognitivas nos podría ayudar a explicar porqué tienen lugar las variaciones en esta capacidad, es decir, porqué la gente adquiere habilidades a diferentes velocidades y porqué nuestra capacidad para aprender nuevas habilidades cambia conforme envejecemos.

Los estudios de anatomía comparada entre especies nos dicen que un córtex mayor predice una mayor capacidad intelectual. La fuente de esta correlación no está clara, pero Mercado cree que un “córtex más expansivo proporciona más espacio en el que pueden distribuirse una mayor cantidad y mayor diversidad de columnas corticales”. En otras palabras, Mercado dice que en lo que respecta al potencial intelectual, no es ni el tamaño absoluto ni el relativo lo que importa, sino cuántas columnas corticales hay disponibles y qué clase de columnas son.

Una implicación importante de esta propuesta es que los cambios estructurales en las columnas corticales originados por las experiencias de aprendizaje y el desarrollo también contribuirían a las diferencias individuales en inteligencia. Es decir, que la experiencia podría ser tan importante como la genética a la hora de determinar la capacidad intelectual. A este respecto puede ser muy interesante leer El cerebro plástico: el cociente intelectual se puede mejorar.

Referencia:

Mercado III, E. (2009). Cognitive Plasticity and Cortical Modules Current Directions in Psychological Science, 18 (3), 153-158 DOI: 10.1111/j.1467-8721.2009.01627.x