viernes, 6 de julio de 2012

La "partícula de dios" como dosis ínfima de arsénico





¿Cuál era el medio de propaganda más potente del hitlerismo? ¿Eran los discursos de Hitler y de Goebbels, sus declaraciones sobre este o aquel tema, su agitación contra el judaísmo, contra el bolchevismo?
[…]
No, el efecto más potente no lo conseguían ni los discursos, ni los artículos, ni las octavillas, ni los carteles, ni las banderas, no lo conseguía nada que se captase mediante el pensamiento o el sentimiento conscientes.
El nazismo se introducía más bien en la carne y en la sangre de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones, de formas sintácticas que imponía repitiéndolas millones de veces y que eran adoptadas de forma mecánica e inconsciente.

Esto escribía Victor Kemplerer, un filólogo judío que sobrevivió en Dresde (Alemania) al terror nazi, en “LTI: la lengua del Tercer Reich” publicado en 1947. Traducción de Adan Kovacsics.

Y esto es lo que está pasando con la expresión “partícula de dios” aplicada al bosón de Higgs y al uso oportunista que de esta expresión publicitaria, infundada y propagada por periodistas papanatas, están haciendo religiosos de todo tipo, sin entender de qué hablan, pero arrimando el ascua a su sardina de forma interesada.

Sabiendo que el nombre “partícula de dios” no es más que el título de un libro de divulgación científica y que lo colocó un editor con visión comercial sin que hubiese otro fundamento para ello, su uso extendido, repetido y torticero sólo tiene fines propagandísticos y revelan, no un interés en la verdad, sino en “ganar”.

Veamos a título de ejemplo las declaraciones del portavoz de la Conferencia Episcopal Española que extraigo de aquí y su traducción:

  1. "Es bienvenido que se hable de Dios en la física" porque demuestra que "cuando el ser humano busca el origen de las cosas no puede menos que hablar de Dios"

  2. Tras reconocer su desconocimiento sobre la naturaleza de esta teórica partícula, Martínez Camino ha asegurado que "llama la atención que, al menos en el lenguaje divulgativo, físicos y cosmólogos hablen mucho de Dios".

  3. "Nos viene bien que se hable de Dios, del origen del por qué existe algo. A esa pregunta, la física nunca podrá dar respuesta del todo", ya que "la física no tiene medios específicos para escuchar a Dios", ha dicho.

  4. Así, ha explicado que la física puede dar respuestas sobre "las cosas que se puede medir y pesar, y el amor no se puede medir y pesar, por eso no es objetivo de la física". […] "Y el amor infinito del que todo procede tampoco es objeto de la física, sin embargo esa es la razón de que existe algo. Dios es amor y ha sacado de la nada todas las cosas. Por amor", ha concluido.

El punto 1 es una falsedad, así de claro. En la física no se habla de la “partícula de dios”, se habla del bosón de Higgs. Es en los medios de comunicación sin rigor, en los que el titular lo es todo, donde se habla de partícula de dios. El portavoz de la misma Iglesia que acusa a los medios de distorsionarsu imagen  ahora no tiene empacho en tomar como cierta la imagen que dan los medios generalistas de un acontecimiento complejo que, en la mayoría de los casos, les supera.

El punto 2 es una muestra clara del importante uso manipulativo de las palabras. No entiende, pero aprovecha la oportunidad y la usa, y se apoya en el punto 1 para darle proyección.

El punto 3 ya es puramente apologético y posiciona a la fe, primero, como conocimiento de la realidad y, segundo, como medio de conocimiento superior al proporcionado por las ciencias físicas. Hasta aquí es compatible con cualquier creencia religiosa.

El punto 4 es doctrinal y establece que la fe auténtica es la cristiana por la definición del hecho diferencial de su dios.

La lógica propagandística del portavoz es digna de Goebbels, que era un nazi asqueroso, pero buenísimo en su trabajo. No influirá en una persona formada, pero sí llegará a una mayoría que verá reafirmadas sus creencias.

La visión del mundo tras los creyentes monoteístas en general (dios el artesano), y que rezuma en las declaraciones del portavoz, la explica estupendamente la directora del máster en bioética de la Universidad Católica de Ávila en esta mini entrevista.

En la guerra por el conocimiento que se viene librando desde el origen de los tiempos, el descubrimiento de una partícula compatible con el bosón de Higgs puede estar resultando, con la colaboración imprescindible de periodistas incompetentes, una batalla propagandística perdida frente a los que lo saben todo porque viene en su libro.

Para finalizar no me resisto a citar de nuevo a Kemplerer:

Pero el lenguaje no solo crea y piensa por mi, sino que guía a la vez más emociones, dirige mi personalidad psíquica, tanto más cuanto mayores son la naturalidad y la inconsciencia con que me entrego a él. […] Las palabras pueden actuar como dosis ínfimas de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico.
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